9 de noviembre de 2009

El concepto de comunicación

El conocimiento del lenguaje y el lenguaje en sí mismo tienen una finalidad: la comunicación, puesto que sirve para que los individuos se relacionen mediante palabras para conseguir una meta.

Según Alcaraz Varó y Martínez Linares, la comunicación es el «proceso mediante el que un mensaje emitido por un individuo, [...] emisor, es comprendido por otro llamado [...] destinatario, [...] gracias a la existencia de un código común». Este proceso presenta dos etapas:

(1) La emisión del enunciado o codificación: es la transformación de conceptos en sonidos, convertidos en enunciados.
(2) La recepción del enunciado o descodificación: sigue el proceso inverso.
Dependiendo del medio o canal de transmisión, distinguiremos la comunicación audio-oral, la visual y la táctil o háptica.

Tradicionalmente, se ha aludido a seis elementos que intervienen en el proceso de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, código, contexto y canal. Sin embargo Mª. Victoria Escandell proporciona otra perspectiva al definir, desde la pragmática, los elementos de la situación comunicativa que definiera previamente Jakobson. De este modo los divide en dos tipos:

1) Los componentes materiales, que son entidades objetivas, descriptibles externamente: emisor, destinatario, enunciado y entorno.
2) Los componentes relacionales, que se establecen entre los componentes materiales y que son más significativos que los componentes anteriores: información pragmática, intención y distancia.


BIBLIOGRAFÍA

ALCARAZ VARÓ, Enrique y MARTÍNEZ LINARES, María Antonia (1997): Diccionario de lingüística moderna, Barcelona, Ariel.

CRYSTAL, David (1994): Enciclopedia del lenguaje de la Universidad de Cambridge, Madrid, Taurus.

ESCANDELL VIDAL, Mª. Victoria (1993): Introducción a la Pragmática, Barcelona, Editorial Anthropos.

6 de noviembre de 2009

El asombroso caso de Juan

A veces los poderes de los niños se subestiman. Por ejemplo, de sobra es conocido el caso de la niña que era capaz de transformar su habitación en un castillo repleto de dulces. ¿Y qué me dicen de aquel niño que con sus dibujos creó una puerta mágica en el salón que le servía para viajar hasta las Antípodas? Son casos realmente sorprendentes, pero a los que nos hemos habituado con el paso del tiempo. Yo llevo años investigando la adquisición de estos dones por parte de los infantes y, en estos momentos, estudio un caso muy especial.

Juan es un niño de apenas ocho meses. Aparentemente, no se diferencia de los bebés de su edad. Esta sensación me produjo la primera vez que lo examiné. Sus padres lo habían llevado a mi consulta porque les había llegado a sus oídos que yo estudiaba las peculiaridades de los niños. Lo estuve examinando durante una media hora y nada me llamó la atención, así que informé a los padres de que su hijo, sintiéndolo mucho, carecía de cualquier característica sobresaliente más allá de las propias de cualquier ser humano sano. De este modo, salieron de mi consulta algo contrariados. Yo estuve anotando unos datos en el ordenador y salí a llamar a otro paciente. Justo en ese momento, la enfermera Paula gritó mi nombre, por lo que me dirigí apresuradamente al recibidor de la consulta: ahí estaba Juan, presionando su nariz y su orejita derecha; con el contacto de sus dedos en esas partes del cuerpo conseguía emitir un sonido parecido al de una armónica. Evidentemente, mi perplejidad fue absoluta y más aún cuando, en un instante, adoptó un semblante de tal normalidad que los rostros asombrados de los adultos resultaron una mueca cómica y absurda.

A partir de ese día, Juan viene a mi consulta una vez cada quince días para examinar sus progresos. Como el niño se cansó de tocar sonidos con su cuerpo, sus padres le regalaron un pequeño piano, con el cual deleita a su familia interpretando a Chopin y varias piezas de Mozart. También ha desarrollado otras habilidades, aunque estas más difíciles de comprobar: por ejemplo, las personas que comparten bastante tiempo con él aseguran que ahuyenta los fantasmas del pasado y pacifica las almas atormentadas por una conciencia punzante; en otros casos, logra renacer la infancia de aquellos que apenas gozaron de ella.

Ustedes podrán discutir lo evidente; no voy a culparles de su escepticismo. Sin embargo, yo puedo asegurarles, como investigadora galardona en varias ocasiones, que Juan es mi caso más notable y que sus generosas cualidades han permitido que la Ciencia se detenga a examinar los poderes connaturales de estos pequeños. Ahora tan sólo queda dilucidar por qué, alcanzada cierta edad, esas facultades desaparecen o se ocultan al resto de la sociedad.

Olivia Vicente Sánchez
Toledo, 6 de noviembre de 2009

A Juan

28 de octubre de 2009

Leyendo "Matilda" de Roald Dahl

[...] Los maestros lo pasan muy mal teniendo que escuchar estas tonterías de padres orgullosos pero normalmente se desquitan cuando llega la hora de las notas de fin de curso. Si yo fuera maestro, imaginaría comentarios genuinos para hijos de padres imbéciles. "Su hijo Maximilian", escribiría, "es un auténtico desastre. Espero que tengan algún negocio familiar al que puedan orientarle cuando termine la escuela, porque es seguro, como hay infierno que no encontrará trabajo en ningún sitio".

O si me sintiera inspirado ese día, podría escribir: "Los saltamontes, curiosamente, tienen los órganos auditivos a ambos lados del abdomen. Su hija Vanessa, a juzgar por lo que ha aprendido este curso, no tiene órganos auditivos".

Podría, incluso, hurgar más profundamente en la historia natural y decir: "La cigarra pasa seis años bajo tierra como larva y, como mucho, seis días como animal libre a la luz del sol y del aire. Su hijo Wilfred ha pasado seis años como larva en esta escuela y aún estamos esperando que salga de la crisálida". [...]

Fragmento del capítulo 1 de Matilda, novela escrita por Roald Dahl

27 de octubre de 2009

¿Qué es la Literatura?

Existen muchas definiciones acerca de la Literatura: una manifestación artística que emplea la palabra como medio de expresión; una elaboración lingüística que crea mundos ficticios; el conjunto de textos compuestos a lo largo de la Historia bajo diversas formas y con distintas finalidades... En lo que coinciden los expertos es que todos los textos literarios, orales o escritos, se diferencian de otros textos porque en ellos se intenta embellecer el lenguaje, es decir, en ellos predomina la función poética.

Debido a que la Literatura es un ente vivo y, por tanto, susceptible de cambios, no sólo internos sino también aquellos que afectan a su estudio, la Historia de la Literatura investiga la evolución de las obras consideradas literarias a lo largo de distintos períodos. No obstante, conviene recordar que, si aún hoy en día resulta controvertido establecer los límites de la Literatura, tampoco esta cuestión estuvo clara en el pasado. De este modo, si para el siglo XVIII lo literario se correspondía con las obras escritas, en el siglo XIX se destacaba lo ficticio como ingrediente fundamental de este arte.

La Literatura es, además, un acto de comunicación en el que se pueden diferenciar varios niveles y, como consecuencia de ello, distinciones en los elementos que integran el proceso. En general y de manera superficial, se establece que el emisor es el autor de la obra; el destinatario, el lector, oyente o espectador; el mensaje, el contenido de la obra expresado mediante una forma de igual relevancia; el canal, desde el papel a internet, pasando por el códice, el libro, la representación teatral, la prensa, etc.; el contexto, las circunstancias espacio-temporales que atañen tanto al emisor como al receptor; y, por último, el código, el idioma.

Pese a esta aparente sencillez, la Literatura implica muchos aspectos difíciles de explicar y de sistematizar. ¿Es práctica la división en géneros literarios? ¿Cuál es el papel de la psicología del autor en sus composiciones? ¿Es conveniente la enseñanza de la Literatura consistente en diseccionar la obra para hallar contenido y forma? ¿Cómo interviene el destinatario en la creación, recepción y difusión de las obras? ¿Es la crítica comercial un punto de partida para determinar la calidad literaria? ¿Debe tener ética la Literatura? ¿Qué es un buen lector y cómo se forma?... Finalmente, ¿hay Literatura más allá de lo que aceptamos como tal?

Gracias, Su, por este regalo


Te agradezco tu regalo, que compartes con cariño. Muchas gracias, Su.