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13 mayo 2008

El exilio obligado

Al hablar hoy con una muchacha joven que no es de este país y mostrarme sus sensaciones de abandono y de incertidumbre ante su situación, se me ocurrieron estas palabras, perdidas un poco dentro de mí misma.

El exilio obligado, tanto por razones externas como internas, es, simplemente, un desarraigo pleno con respecto a miles de aspectos de la existencia. Ir a un país extranjero en busca de una mejor vida supone abandonar tu cultura, tu entorno, tus conocidos, tus amados, todo por un sueño. Ese sueño, en la mayoría de los casos, choca con la terrible realidad: el hombre es un lobo para el hombre. Sí, poco importa que todos seamos o hayamos sido en algún momento extranjeros fuera o dentro de nuestra nación o de nuestra esencia; pues poco o nada ayudamos a esas personas, marcadas por la soledad.

Me planteo unas preguntas: ¿acaso queremos, en verdad, solucionar los problemas? ¿Acaso creemos en la solidaridad? Un pensamiento se me escapa y que no deseo confesar, ya que la humanidad ha reflejado que es capaz de enterrar vivos a sus semejantes. ¡Qué sé yo!

4 comentarios:

  1. Al sufrimiento que uno lleva dentro por haber tenido que dejar atrás todo lo que ama, le añadimos el dolor del rechazo y la falta de solidaridad. Somos crueles

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo, amigo. Lo único que quizás salve a la especie humana sean las escasas muestras de empatía. Un saludo.

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  3. No sólo somos crueles, sino que somos olvidadizos e ingratos, pero el mundo gira y gira aunque quizás gire muy lentamente...

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  4. Qué bajón el exilio, pensá que en la antigüedad era un castigo, aún peor que la prisión.
    Porque con el exilio uno se separa de sus raíces, mis abuelos también se exiliaron y si bien acá formaron una familia y tuvieron una buena vida, jamás dejaron de añorar su tierra.

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