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23 junio 2008

Alabado sea Robert L. Stevenson

Robert Louis Stevenson Balfour (1850-1894) nació en Edimburgo (Escocia) y murió en Vailima (Samoa), a causa de una hemorragia cerebral. Era hijo de un rico ingeniero y de una descendiente de una conocida familia escocesa. Ya desde niño, Stevenson tuvo muchos problemas de salud, en especial de tuberculosis, que le impidieron desarrollarse normalmente. En sus largos períodos de convalecencia fue cuidado por una mujer que pasaba mucho tiempo contándole relatos de aventuras.

El padre deseaba que Robert prosiguiera su carrera; sin embargo, abandonó la carrera para finalmente estudiar Derecho. Tras concluir estos estudios y trabajar durante un breve tiempo como abogado, decidió que lo suyo era la escritura y, a partir de los veinticinco años, se dedicó exclusivamente al mundo literario a través de revistas, artículos y reuniones con gente del mundillo de las letras como el editor y literato Sir Leslie Stephen y los escritores Henry James y William Ernest Henley. Sus mayores influencias fueron Daniel Defoe, Jonathan Swift, Stendhal y Henry Fielding.

Su primer libro publicado fue Un viaje al continente (1876), una obra en la cual relataba sus avatares en canoa junto a Walter Simpson, en un trayecto que iba desde la ciudad belga de Antwerp hasta Pontoise. Escribió un buen número de obras basadas en sus múltiples viajes y vida bohemia, como Viaje tierra adentro (1878) o Viajes en burro por las Cevanness (1879).

La vida aventurera de Stevenson definió su literatura, concretamente sus viajes por países exóticos, que culminaron en la Isla de Samoa, en donde residió los últimos años de su vida con su familia, desde su llegada en 1889. En la Polinesia fue conocido como el "Tusitala" (el cuentacuentos) y escribiría allí varias obras en colaboración con su hijo Lloyd Osbourne.

Escribió muchas novelas y libros de cuentos: Nuevas noches árabes (1882), La isla del tesoro, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886), Secuestrado (1886), La flecha negra, El muerto vivo (1889), El señor de Ballantrae (1889), El diablo de la botella (1892), Catriona (1893)- la continuación de Secuestrado-, Cuentos de los mares del Sur (1896)... Su éxito se fundamenta en una escritura al servicio de historias inventadas en las que predomina lo fantástico, combinado con lo macabro y la aventura. Trató temas como el pecado, la culpa, la redención, la dualidad del ser... para asomarse a las dos caras del ser humano: su complejidad.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde trata de la historia de un médico respetable, al beber una pócima, se convierte en un ser deforme, cruel y libertino. A Stevenson se le ocurrió este argumento durante una pesadilla nocturna: la siniestra historia del Dr. Jekyll (que, traducido, daría algo así como "Yo asesino") y de su espantoso otro yo, el Sr. Hyde (que, en inglés, suena igual que el verbo to hide, ocultar). Con esta novela, Robert Louis Stevenson, autor del siglo XIX, se adelantó a los autores del siglo XX que trataron la tragedia del hombre y su degradación (por ejemplo, Franz Kafka en La metamorfosis, Eugène Ionesco en El rinoceronte, James Joyce en el capítulo "Circe" de Ulises y Julio Cortázar en "Axolotl").

Quiero terminar el artículo con una de las citas que más me agradan de este narrador perfecto, si es que existe la perfección: "Mi memoria es magnífica para olvidar".

A Robert L. Stevenson y a los desmemoriados

(fuente del artículo y de la imagen: wikipedia)

Perdonadme el "enciclopedismo"

3 comentarios:

  1. que bueno, gracias stevenson por sus grandes libros y gracias a vos meli por compartir su historia con nosotros.

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  2. Melibea, he dejado ya un mensaje en esta entrada pero no lo veo. En el te decía que me halagó tu comentario en mi blog y que me alegra haber estimulado un poquito el descubrimiento tuyo de un nuevo camino.
    Tu blog te muestra como un ser muy sensible, me encanta encontrar un alma afín. Te dejo besos argentinos.

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  3. ¡Hola, náufrago nocturno! No sé qué ha ocurrido con tu anterior comentario, pero no me llegó, si no lo hubiese publicado.

    Gracias por percibir mi sensibilidad, una virtud que me arrastra, en ocasiones, hacia el dolor de la conciencia aguda.

    Espero verte por mi blog y, si lo deseas, puedes participar con cualquier artículo. Lo único que debes hacer es mandármelo por email.

    Un abrazo desde España, tierra que me separa de mis hermanos argentinos tan sólo por la presencia del mar, ya que me siento próxima, por diversos motivos, a vuestro hermoso país.

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