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20 junio 2008

Marilyn Monroe es más que un objeto...


(fuente: noticiasdealava)

(fuente: ojodigital)

La biografía de Marilyn Monroe es harto conocida, pues es una figura que pertenece a la mitología contemporánea, además de haber sido, realmente, una profesional del arte cinematográfico.

Curiosamente, una de las cuestiones referentes a este personaje, a caballo entre la realidad y la divinización, que más se ha mencionado es su condición de animal sexual. Esto ha llegado a nublar su carrera fílmica que, si bien está llena de papeles cómicos en los que encarna a la típica rubia tonta, no desmerece en absoluto. La pregunta que me he planteado es la siguiente: si Norma Jean hubiese sido un hombre, ¿alguien habría realizado las afirmaciones agudas de que su hermosura delataba falta de inteligencia? Es decir, ¿alguien habría hablado de la típica rubia tonta?

Considero que el cuestionamiento de su habilidad interpretativa debe producirse desde el marco profesional, no físico. Marilyn fue más que un objeto: fue una mujer con unos enormes problemas de autoestima, que se agravaron con la toma de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos. La pobre Monroe se paseó al final de su carrera acompañada por la soledad, peligroso enemigo, y por la sensación de que su potencial artístico se había menospreciado y se había empobrecido.


(fuente: cinemaretro)

De esta etapa final, hay una película de John Huston que me cala en el alma, porque en ella se unen a Marilyn, Clark Gable y Monty Clift, en un ocaso personal que consigue ahondar en la llaga temática de esta estupenda cinta, basada en el guión de Arthur Miller.

El argumento de Vidas rebeldes (1961) es sencillo: una joven llega a Reno para divorciarse; pero conoce allí a dos amigos (
Eli Wallach
y Clark Gable), con los que comparte unos días en una cabaña. Entre estos dos personajes se establece un conflicto, pues ambos se enamoran de Roselyn y pugnan por su cariño. Unos días después, aparece un tercer amigo (Clift), que es el objetivo amoroso de la joven. En este ambiente y con el marco de la caza de caballos salvajes, surgen enfrentamientos entre los distintos individuos que culminan con la exteriorización de los rasgos más negativos de cada una de sus personalidades hasta situaciones insostenibles.

La visualización de esta película no tiene desperdicio tanto por los actores- magistralmente dirigidos por John Huston-, como por los diálogos de Miller y la fotografía de
Russel Metty. En concreto, la interpretación de Marilyn Monroe quita el hipo y la convierte en una actriz dramática excelente, plena.


(fuente: telegraph.co.uk)



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