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11 junio 2008

Preciosa y Perezoso

Preciosa y Perezoso se conocieron en una tarde de dudosa estación del año, mitad invernal, mitad estival. Preciosa se topó con Perezoso a la vuelta de un árbol, aunque, en un primer momento, apenas se percató de su presencia. Perezoso bostezó y, con la expulsión suave del aire de sus pulmones, despertó de sus sueños a Preciosa. Ella se sentó en el suelo y le animó para que él hiciese lo mismo.

Durante las horas que siguieron, ambos hablaron de los árboles que les rodeaban y de la hierba fría del invierno y cálida del verano. El prado les separaba a través de una línea casi imperceptible, pero que resultaba una frontera eficaz entre ambos. A un lado de esta frontera, Preciosa agarraba una hoja marchita; al otro, Perezoso jugaba con una rosa tardía. Sin embargo, en sus miradas no existía distancia, ni espacio, ni tiempo, ni siquiera la relatividad.

En un alarde de valentía, Preciosa quiso cruzar la frontera para tocar la hierba, quemada por el sol, sobre la que se sentaba Perezoso y abandonar la suya, repleta de escarcha. Entonces, él se agarró fuertemente la cabeza; la movió hacia derecha e izquierda repetidamente; incluso la bajó hacia el suelo y la levantó con brusquedad. Preciosa sólo observaba a su interlocutor, a ratos muda, a ratos osada. No sabía qué debía esperar de la situación. Mas, antes de que ella comprobara la solución, Perezoso se incorporó de un brinco y desapareció entre los árboles.

Olivia Vicente Sánchez
Ciudad Real, 11 de junio de 2008

Este relato aparece publicado en la revista Narrativas (nº. 13).

7 comentarios:

  1. Decíme que existe una segunda parte en la que Perezoso vuelve, no puede ser tan cobarde como para desaparecer...
    besos

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  2. Puede que Perezoso esté jugando al escondite. O quizá se sintió asustado porque preciosa tomó la iniciativa

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  3. ¡Quién sabe qué le pasó a Perezoso!

    Saludosssss

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  4. Precioso cuento sin final o con un final abierto. Lo que uno prefiera, supongo. Me gustó mucho.

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  5. Muy bonito!!!!! Merece aplausos. Te felicito.

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  6. Gracias, Salvador. Me sonrojo. Un abrazo

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  7. Anónimo, muchas gracias por tu comentario. Un abrazo

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