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21 julio 2008

"El fornicio" de Gonzalo Rojas

El amor, y, por ende, el erotismo, constituye el tema central de la poesía de Gonzalo Rojas (1917). Concretamente, Rojas atribuye a la mujer la capacidad de conciliar todos los significados asociados al amor; por tanto, ella se convierte en el centro de sus versos y desde su cuerpo aspira a la libertad compositiva y existencial.

Las cualidades de la mujer que exalta son varias, como, por ejemplo, su belleza; sin embargo, por encima de todas, se halla su erotismo, porque el poeta considera que, gracias a la unión sexual, el ser humano obtiene su realización plena. El eros, irremediablemente, es vida y muerte individual: termina con la soledad de la persona, vincula a esta con su origen y, además, vence a la muerte (en una concepción mística- sanjuanina- del amor). Este poder de génesis se halla en la mujer durante la relación sexual; por consiguiente, las prostitutas, son las que tienen este poder en grado máximo.

Como muestra de esta poética del erotismo, he seleccionado "El fornicio". Dice así:


Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro
griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!


A los que aspiran a la inmoralidad del instante erótico

1 comentario:

  1. Muy bueno el poema y coincido con el amigo Rojas.
    escribiría un poco más, pero tengo a una molesta que no me deja concentrar.
    besos

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