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15 septiembre 2008

De Argentina y desórdenas varios: una noche en el programa de Alejandro Dolina

Aquí os dejo este nuevo desorden.

La semana previa a regresar a mi país, mi compañero de aventuras y yo decidimos asistir al programa de radio La venganza será terrible
de Alejandro Dolina, retransmitido desde el Paseo la Plaza (creo que en la Sala Pablo Picasso).

Antes, dimos un paseo por Florida, así como por otras calles de alrededor. Después, como teníamos hambre, cenamos en un restaurante italiano. Fue una comida peculiar, no por los platos que conformaron nuestro pedido, sino por varios motivos que condimentaron la velada. Entre ellos, cito uno de especial gracia.

Nos encontrábamos tomando el postre y, para terminar, nos apeteció un café. A lo largo de mis días en Argentina, en varias ocasiones viví malentendidos a la hora de pedir un café en jarrito, en tacita, chiquito, cortado... Y yo, algo perdida, siempre tenía que dar miles de explicaciones para obtener el que deseaba, o bien me lo pedían mis acompañantes. Esa noche, aventurándome, decidí solicitar al mozo un café como suelo tomármelo en verano y, de este modo, hacérselo probar a mi compañero de aventuras. Los ingredientes eran café solo, unos cubitos de hielo y una rodaja de limón. Después de esperar media hora aproximadamente, una camarera trajo una cubitera pequeña llena de hielo, un vaso con zumo de limón y el café solo. El choque de entendimientos resultó cómico. Muy amablemente, me trajeron correctamente las cosas y, una vez azucarado levemente, eché el café en el vaso con hielo y con limón para que lo probase mi compañero: le encantó.


Instante del programa
Abandonamos el restaurante con la sonrisa en los labios y llegamos a la Sala Picasso. Estaba entusiasmada, pues en los meses anteriores al viaje había conocido algunos radiocines, la opereta Lo que me costó el amor de Laura y algún que otro relato y conferencia de Dolina. Por eso, cuando nos sentamos, tuve la sensación de que las tardes y las noches del pasado confluían allí, entre las butacas, con esa sesión del programa. La ironía y el humor inteligente, la música, el juego de diálogos, la presencia del público, la literatura... Todo fue agradable.


Mi compañero de aventuras, cuando concluyó La venganza será terrible, se acercó a Dolina con su Crónicas del Ángel Gris, que se lo había firmado el autor tiempo atrás, para que me lo dedicase a mí en esos momentos. Así, ambas dedicatorias me las he traído en el libro que, luego, me regaló mi compañero y que ahora leo por las noches. En este juego temporal, otra vez el pasado y el presente se juntaron, esta vez en las páginas de un libro y gracias al Ángel Gris.


Al compañero de aventuras


Buenos Aires en el mundo

4 comentarios:

  1. Ïdola!!!!, Diosa!!!!, qué más puedo decirte luego de leer este relato y poder ver la foto?
    Tu compa de aventuras: Genio!!!!

    qué buena elección que hicieron y se nota que la disfrutaste. me alegro muchísimo por ti, por el Angel Gris, y esperando que no exista ninguna venganza terrible, aunque confieso que el programa del NEGRO DOLINA, es "para alquilar balcones", no sé si vas a entender esta expresión, pero te la imaginarás.
    bellos relato de estos desórdenes..me gustó mucho
    besote

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  2. Dolina es un genio. Mi "Crónicas..." es una primera edición, creo. Todo deshojado, gastado, maravilloso.

    :)

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  3. Dolina ha sido todo un descubrimiento para mí, de la mano de mi compañero de aventuras. Su libro, que me regaló, está como el tuyo, Gilda, y es precioso: lo mejor para un libro es tener ese estado porque implica la relectura. ¡Quién fuera autora de historias releídas una y otra vez!

    Un abrazo para las dos y gracias por la visita.

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  4. ja, en mi familia con crónicas pasó algo muy loco, primero lo compró mi hermano mayor, lo tenia firmado por el autor, decia: "rajémos que viene el olvido" y se lo fanaron, después lo compré yo, que también lo firmó el autor y cuando lo vio me dijo: "por acá anduvo gente".
    y mi hermano compró la edición arreglada con algunos cuentos extras como el caminante.
    Melibea: a vos sola se te ocurre pedir limón y hielo para el café, y más en un restaurant italiano, zafaste q no te dieron un ristretto
    salute

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