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02 septiembre 2008

John Fowles (1926-2005) y "El coleccionista"

John Fowles es un escritor británico de cuyas obras narrativas se han realizado diversos largometrajes, como El coleccionista. Antes de hablar de la novela que inspiró la obra de Wyler, me detendré en la figura de este autor.

Existe una serie de componentes que vertebran la literatura y el pensamiento de Fowles. Veamos algunos de estos resumidamente:

-Su admiración y respeto por la naturaleza: aprendió a cazar, pescar y coleccionar insectos, entre ellos las mariposas.

-El conocimiento de que el poder rige las relaciones humanas y de que, frente a este, existe el derecho a rebelarse contra él.

-El descubrimiento de la literatura francesa.

-Su pasión por la Filosofía, concretamente por el Existencialismo. Esto le llevó a considerar que existen dos tipos de seres humanos: los aristócratas o líderes sociales y el resto. Los caracterizó así: los primeros constituyen un grupo de gran responsabilidad, pues de ellos depende el bien de los demás (los denomina "artistas" o "magos"); los segundos, en cambio, es la masa, que obtiene la felicidad, la seguridad y la educación a través de los anteriores, dotados para ser los maestros de estos (los llama "coleccionistas"). Entre unos y otros se establecen diferencias culturales, físicas, morales, intelectuales, sociales, educacionales, biológicas... No obstante, Fowles sostuvo que, en realidad, estas dos caras del individuo pueden encontrarse en una misma persona, según las circunstancias y el contexto. Otra cuestión filosófica de gran relevancia en su forma de captar el mundo reside en que el poder, la libertad y el arbitrio son los pilares sobre los que se erige toda existencia humana. Finalmente, como consecuencia de las ideas anteriores, es necesario el compromiso social para mejorar un mundo alejado sobremanera de ser perfecto o, al menos, justo.

A partir de estos puntos es más sencillo comprender que El coleccionista (1963), lejos de ser un simple best seller, contiene las bases del quehacer del inglés.

Como toda la obra poética y narrativa de Fowles, esta novela fue recibida con dispar agrado entre la crítica del Viejo y del Nuevo Continente. Para este último, el británico siempre ha sido considerado gran novelista, frente al tratamiento de escritor de grandes masas por Europa. Sea como fuere, tras la publicación de El coleccionista, el autor pudo dedicarse con exclusividad al arte de escribir.

El argumento de la novela es sencillo, sin embargo, perturbador: Miranda, que pertenece a una clase acomodada y educada en valores victorianos, estudia arte. Frederick, joven contable y coleccionista de mariposas que pertenece a una clase trabajadora, se obsesiona por la joven. Tras ganar el premio de un billete de lotería, Frederick decide secuestrar a Miranda y encerrarla en un casa de campo aislada. Durante el secuestro, ante esta situación, la chica intenta reeducar a su captor, puritano y reprimido, con el fin de lograr su propia libertad.

John Fowles cuenta esta trama mediante los dos puntos de vista: el de Frederick Clegg, mediante sus recuerdos, y el de Miranda, mediante la escritura de un diario. De esta manera, el lector obtiene datos que pertenecen a la subjetividad de cada personaje y se sitúa en una posición activa ante la lectura. Esto, en cambio, en la película de Wyler se pierde, pues se relata la historia a través del narrador-cámara.

La novela consiguió tanto éxito que en 1965 William Wyler presentó El coleccionista con Terence Stamp, en el papel de Frederick, y con Samantha Eggar, quien recibió una nominación al Oscar por su papel de Miranda. Este thriller se considera una obra maestra del género y acierta con reproducir la atmósfera enfermiza y claustrofóbica que se vive en el caserón del secuestrador.

Os dejo un fragmento de la película de ágape:



(fuente: youtube)

(fuente de la información sobre el autor y la película: El coleccionista, edición de Cátedra introducida por Susana Ónega)

2 comentarios:

  1. tengo el libro dando vueltas por la casa, lo voy a agregar a la lista de lectura. o sea q para el 3000 lo leo jejeje
    muchos besos

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  2. Siempre tan irónico... Y sí, leelo porque merece la pena: es uno de los libros que más me han impactado, sobre todo por la manera de reflejar la situación de secuestro.

    Besos

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