Actualmente escribo en oliviavicente.com. No obstante, el lector es bienvenido a este espacio y, por tanto, sus comentarios y sugerencias serán tenidos en cuenta.

20 octubre 2008

"Il Puritani" de Bellini (por Macbeth)

Ópera de Vincenzo Bellini. Libreto de Carlo Pepoli según el drama Têtes rondes et cavaliers
Estreno: 25 de enero de 1835, en el Teatro Italiano de París.

Argumento.- El partidario de los Estuardo, Lord Arturo Talbot, prometido con Elvira, hija del puritano Lord Valton, es requerido para llevar a cabo una acción de salvamento político en plenos preparativos de su boda y, a resultas de ello, es acusado de infidelidad y traición. Elvira pierde la razón a consecuencia de este hecho y no recupera la cordura hasta que todo se ha solucionado (no era tonta). Elvira y Talbot acaban siendo una pareja feliz.
Nota: Si analizamos con detalle los argumentos y libretos de algunas óperas, como es el caso de ésta, nos parece mentira que los compositores pudieran escribir tan bellas partituras con semejante literatura (salvo honrosas excepciones).

Análisis de la obra.- Nos encontramos en pleno terreno del bel canto, que se caracteriza principalmente por la refinada combinación tonal y la belleza del sonido. El solista ocupaba un papel destacado dentro de la representación, puesto que el compositor le daba licencia para el adorno virtuoso e improvisación en la melodía y los ornamentos. Desde luego, todos los solistas principales tienen sobradas ocasiones de lucimiento: la soprano, con su aria de entrada (Son vergin vezzosa) y su larga escena de la locura del acto II (O rendetemi la speme); el tenor con su aria de entrada (A te o cara) o su dificilísimo fa sobreagudo de Credeasi misera (escrito específicamente para el mítico Giacomo Rubini) y el barítono dispone de una de las más bellas arias escritas para su cuerda (Ah, per sempre io ti perdei). Además la obra contiene hermosos dúos, como el de barítono y bajo (Il rival salvar tu dei). En resumen, se trata de la obra musicalmente más acabada de Bellini (hay incluso un claro intento de continuum musical), si bien carece de la fuerza dramática de Norma.

Recomendaciones.- Las grabaciones recomendadas son, por este orden:
1.- Sutherland/Pavarotti/Cappuccilli/Ghiaurov/Dir: Bonynge (DECCA,1973)
2.- Caballé/Kraus/Manuguerra/Ferrin/Dir: Muti (EMI,1979)
3.- Callas/Di Stefano/Panerai/Rossi-Lemeni/Serafin (EMI,1953)

1.Bonynge (1973).- En una ópera “de voces”, se impone un reparto “de voces” con mayúsculas. La Sutherland aborda su dificilísimo papel con una facilidad técnica pasmosa en agudos, adornos y agilidades. Dramáticamente, sólo se acerca en algunos momentos al aspecto melancólico de la protagonista, pero en conjunto es una prestación sobresaliente. Pavarotti está en plena forma y su bellísima voz luce en esplendores (se atreve incluso con el fa sobreagudo de Credeasi misera, emitiendo un horrible falsete que no enturbia para nada su balance general). Cappuccilli no está en su terreno y es algo superficial, pero su privilegiado instrumento se impone a cualquier objeción que pueda ponerse. Ghiaurov es el Giorgio más lujoso de toda la discografía y no hay más que decir. Buena dirección de Bonynge, gran conocedor de este repertorio y excelente toma de sonido. Un atractivo más de esta versión es que la partitura se ofrece completa.

2.Muti (1979).- Esta versión cuenta con la mejor dirección orquestal de toda la discografía de esta ópera, extrayendo Muti todo el jugo posible de la partitura belliniana. Esta versión está presidida por el Arturo perfecto (no se me ocurre otro calificativo) desde cualquier punto de vista de Alfredo Kraus. Omite el famoso fa sobreagudo, pero a cambio emite un re bemol soberbio, muy preferible al horrible falsete de Pavarotti. Por cierto, se cuenta que, después de escuchar esta grabación, Kraus decidió retirar esta ópera de su repertorio, inexplicable ¿no? La Caballé, como gran artista que es, sabe llevar el personaje a su terreno, con momentos exquisitos en Qui la voce y, aunque no tiene el registro agudo exigido por el papel, redondea una notable actuación. Sobresaliente Manuguerra que, sin contar con una voz tan atractiva como la de Cappuccilli, canta mucho mejor y hace personaje. Bien Ferrin, aun sin contar con los espléndidos medios de Ghiaurov. Partitura completa y muy buena la toma de sonido (aunque no tanto como la anterior).
Kraus dispone también de varias versiones en directo. Por destacar una, citar la de 1962, dirigida por N. Verchi, con la compañía de una joven y encantadora Mirella Freni en un repertorio que más adelante abandonaría. Competente el resto del reparto. El gran Alfredo canta con una facilidad tan insultante que hace que su papel parezca fácil. El sonido es bastante decente, pero no mucho más.

3.Serafin (1953).- Esta versión se recomienda por la maravillosa Elvira de María Callas que, como siempre, es capaz de crear un personaje de carne y hueso a partir de unos mimbres literarios bastante exiguos. Cada palabra, cada frase, tienen su justo acento, intención y color. Además, está en estupenda forma vocal. Una referencia en su papel, todavía no superada. Los demás, hacen lo que pueden, aunque Di Stefano se ve claramente superado por un papel (de hecho, algunos pasajes están rebajados de tono para facilitarle el trabajo) en las antípodas de su repertorio. Bien Panerai y Rossi-Lemeni, buenos profesionales aunque no especialmente refinados. Serafin dirige con mimo y conocimiento, aunque realiza algunos cortes, habituales en la época. Buen sonido, aunque inferior al de las versiones anteriores. Existe una grabación en directo, de un año antes, con la misma pareja protagonista, en México DF. Aquí Di Stefano está mejor que en el estudio, pero el sonido es un tanto dificultoso.

En el campo del DVD no hay mucho donde escoger: existe una versión de 1966, con Gianna d’Angelo que puede quedarse en el olvido sin problemas y dos de este siglo. De ambas, yo prefiero la del Liceu (2001) con Edita Gruberova, José Bros y Carlos Álvarez a la más lujosa del Metropolitan con la bella y mediática Anna Netrebko (2007). En ambos casos son puestas en escena convencionales, que no asustarán a nadie (no hay urinarios, violaciones, chándales del Barça ni cosas de esas que se han puesto de moda últimamente por ahí).

En cuanto a fragmentos aislados, de la bellísima aria del barítono Ah, per sempre io ti perdei, dejaron hermosas versiones Giuseppe de Luca, Cesare Formichi o Carlo Tagliabue. De A te o cara, hay que escuchar (sin pararse en consideraciones estilísticas) las de Giacomo Lauri-Volpi, Aureliano Pertile, Miguel Fleta o Hipólito Lázaro y de las partes de soprano, hay que destacar a Luisa Tetrazzini, Amelita Galli-Curci, Margherita Carosio o, entre las más recientes, las de la Renata Scotto de juventud.

Macbeth

3 comentarios:

  1. Gracias, querido Mac, siempre contribuyes a que este blog sea algo más digno de leerse.

    Me ha encantado tu reseña. Es estupenda.

    Un beso

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  2. Muy buen artículo, el argumento de esta Ópera pinta interesante... Gracias por las opiniones personales, me ayudarán a escoger la mejor versión según Macbeth (que es un grosso) y así ver la obra en todo su esplendor. Claro si la consigo, jeje.

    Un saludo, Sam :)

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  3. Wiiiiiiiiiiiiiiiii, pero si Sam ha venido a verme. ¡Qué grosso esto! Gracias, majo, y muchos besos. Cuando quieras tienes aquí un espacio. Hasta pronto.

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