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20 noviembre 2008

Dolina en España

Ayer tuve la suerte inmensa de asistir a una exposición de Alejandro Dolina en Ciudad Real sobre el concepto de la transformación (trasmigración, metamorfosis...) en la cultura y, en concreto, la que afecta al ser humano.

Todo fue cuestión de azar, pues las informaciones acerca del evento eran contradictorias y algunas erróneas. Según unas, el acto se producía este sábado; según otras, ayer, pero a una hora distinta. En fin, que tras mucho investigar y andar de un lado a otro, finalmente llegué a buen puerto y cerré un ciclo o abrí otro.

La charla tuvo lugar en el Aula Cultural Universidad Abierta de Castilla la Macha en Ciudad Real y se inició sobre las seis y cuarto de la tarde, a la espera de que se llenase algo más el aforo. Dolina fue puntual: a las seis entró por la discreta puerta del recinto, decorado con una exposición de pintura realizada con la boca o con los pies. En este marco que rompía con el monótono ruido de la calle, así como con la monocromía de los edificios, Dolina llenó con su voz y sus palabras certeras el pequeño estrado.

Intentar resumir su exposición resulta en vano, si tenemos en cuenta que el contenido es embellecido a través de la forma por este hombre del Renacimiento (como fue caracterizado predeciblemente por el representante poco locuaz de la universidad). Sin embargo, quizás resulte interesante destacar que muchas de sus palabras las apliqué a experiencias de un pasado reciente.

A propósito de esto último, al final del acto me acerqué a saludar a Dolina y a que me firmase por tercera vez sus Crónicas del Ángel Gris, un regalo de un compañero de viajes que es, más bien, una pertenencia de ambos. De esta forma he cerrado o abierto un ciclo, tal y como reflejó el autor en el prólogo de su obra con un bolígrafo azul, pues, hace unos dos meses aproximadamente asistí a la Venganza será terrible en Buenos Aires de la mano de mi cicerón argentino. Irremediablemente las sensaciones se sucedieron y, creedme, aún siguen naciendo.


A Dolina y al compañero de viajes

5 comentarios:

  1. Ciertamente es toda una figura y siempre que lo leo o lo escucho me sugiere un montón de ideas sin fin.

    Gracias por la visita. Cuídate, Gilda.

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  2. Dolina es una mestro total, no lo dudo, che que grande tu compañero d aventuras que te introdujo al magico mundo de alejandro.
    besos

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  3. MELI!!!! qué emoción, guapa, me das con esto que estoy leyendo.
    Por un momento me imaginé a mi misma sentada en el auditorio.
    Comparto tu alegría, imagino tu emoción, que debe ser mucho más grande que la mía, pero por sobre todas las cosas, estas vivencias, que hasta paregen mágicas...
    Me da escalofríos muchachita de sólo imaginar tu ansiedad en la búsqueda del dóa concreto, el estar allí y a la vez te imagino pensando el día que estuviste en el Complejo La Plaza.
    Qué camino estás recorriendo!!!! y que aventuras te hace atravesar tu compañero de aventuras.
    Yo, si estuviera en tu lugar, me sentiría flotando en una nube por varios días.
    besotes, hermosa!!!
    y que todo salga de mil maravillas, como te mereces.

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  4. Gracias Tácito y Susuru por pasaros a tomar un té con leche, aunque creo que esto poco le gusta a Sujeto.

    Ver a Dolina en una ciudad española me sumergió en un espacio inexistente, donde ya el orden cronológico de mi existencia se esfumó mediante las palabras.

    Emoción y emoción, un todo vital. Ahora, desde otra ciudad española, admiro el cielo y recuerdo otros.

    Besos para los dos. No os peleéis, pues para cada uno hay una serie larga (jeje). Hasta pronto.

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