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27 diciembre 2008

Leyendo "Crimen y castigo"

[...] Su corazón latía con violencia. En la escalera reinaba la calma más absoluta; la casa entera parecía dormir... La idea de que había estado sumido desde el día anterior en un profundo sueño, sin haber hecho nada, sin haber preparado nada, le sorprendió: su proceder era absurdo, incomprensible. Sin duda, eran las campanadas de las seis las que acababa de oír... Súbitamente, a su embotamiento y a su inercia sucedió una actividad extraordinaria, desatinada y febril. Sin embargo, los preparativos eran fáciles y no exigían mucho tiempo. Raskolnikof procuraba pensar en todo, no olvidarse de nada. Su corazón seguía latiendo con tal violencia, que dificultaba su respiración. Ante todo, había que preparar un nudo corredizo y coserlo en el forro del gabán. Trabajo de un minuto. Introdujo la mano debajo de la almohada, sacó la ropa interior que había puesto allí y eligió una camisa sucia y hecha jirones. Con varias tiras formó un cordón de unos cinco centímetros de ancho y treinta y cinco de largo. Lo dobló en dos, se quitó el gabán de verano, de un tejido de algodón tupido y sólido (el único sobretodo que tenía) y empezó a coser el extremo del cordón debajo del sobaco izquierdo. Sus manos temblaban. Sin embargo, su trabajo resultó tan perfecto, que cuando volvió a ponerse el gabán no se veía por la parte exterior el menor indicio de costura. El hilo y la aguja se los había procurado hacía tiempo y los guardaba, envueltos en un papel, en el cajón de su mesa. Aquel nudo corredizo, destinado a sostener el hacha, constituía un ingenioso detalle de su plan. No era cosa de ir por la calle con un hacha en la mano. Por otra parte, si se hubiese limitado a esconder el hacha debajo del gabán, sosteniéndola por fuera, se habría visto obligado a mantener continuamente la mano en el mismo sitio, lo cual habría llamado la atención. El nudo corredizo le permitía llevar colgada el hacha y recorrer así todo el camino, sin riesgo alguno de que se le cayera. Además, llevando la mano en el bolsillo del gabán, podría sujetar por un extremo el mango del hacha e impedir su balanceo. Dada la amplitud de la prenda, que era un verdadero saco, no había peligro de que desde el exterior se viera lo que estaba haciendo aquella mano. [...]

Fragmento del capítulo VI de la Primera Parte de Crimen y castigo, Fiódor Dostoyevski (fuente: wikisource)

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4 comentarios:

  1. Dulce Meli: el tiempo me está resultando tirando en estos momentos de cierre de año.
    Paso con placer a saludarte y vuelvo luego a comentar el post, que ya me apasiona por el título y el autor.
    Te dejo una frase de regalo. Trato de volver luego.

    "Solo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos, a veces, a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos" Rayuela, Julio Cortázar

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  2. Es increìble haberme encontrado con este texto. He visto hace poco, con mi hermana, El Sueño de Casandra y ante las tribulaciones de uno de los personajes hice menciòn a Crimen y castigo.
    Nos quedamos hablando un rato de este libro cuya lectura ya no recuerdo la data. Gracias,

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  3. Gracias a los dos por venir a visitarme.

    Su: es normal que no tengas tiempo. Aunque pases un ratito, es mucho para mí. GRacias por Cortázar. Me encanta. Un beso

    Molo: me pasa algo curioso con esta novela, porque los hados del destino siempre me cortan su lectura; no obstante, me atrapa y regreso siempre. Un saludo y gracias a vos

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  4. Felices vacaciones Meli!!!!!
    Me alegro que Molo haya llegado hasta aquí también. "Amigos son los amigos"

    No sabes el calor que estamos soportando.
    Lo mejor para vos, tus papis, hermana, resto de la familia. Por un 2009 muy venturoso!!!!

    Nos vemos pronto!!!!!

    besote

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