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07 enero 2009

Los zapatos de Juliana

A Juliana le han regalado unos zapatos nuevos, charolados, fucsias, con lunares blancos y las suelas de negro brillante. Su padrino se los entregó en una cajita envuelta en papel de fantasía y atada con un lazo plateado. La niña, atónita, mientras admiraba el obsequio, tan sólo llegó a murmurar:

- ¿Son para mí?

Acto seguido, con la ayuda de su padrino, se los calzó y observó sus pies. Después levantó la mirada y sonrió enseñando una dentadura irregular e incompleta, propia de un niño de esa edad.

- Juliana, cariño, esos zapatos- bajó el tono de voz el padrino- son mágicos, ¿sabes?

- ¿Mágicos?- se sorprendió la niña.

- Sí, preciosa, mágicos.

- ¿Y qué hacen?

- No sé. Eso depende de ti- le guiñó.

Juliana saltó de repente y corrió hasta el salón, donde se encontraban sus padres viendo la televisión. La niña, profundamente emocionada, les mostró las manoletinas y les anunció el poder oculto de las mismas:

- Estos zapatos son mágicos y..., y me servirán para...- dudaba-, para llegar al lugar que yo quiera.

- Estupendo- se rió su padrino, que la había seguido hasta el salón-. Es una idea estupenda.

Juliana se fue a su cuarto de nuevo y se inventó una frase para provocar el encantamiento. Luego miró los zapatitos. Eran tan hermosos... Estuvo así un buen rato hasta que, sentada al pie del armario, sobre la alfombra, se durmió; mas un beso la despertó: era su padrino, que tenía que marcharse ya a su ciudad. Este contuvo las lágrimas que la niña fue incapaz de retener:

- Venga, guapa, ya sabes que volveremos a vernos pronto. Las próximas vacaciones están cerca.

A la par que le decía estas palabras la abrazaba fuertemente.

- Juliana, cuando vuelva, te traigo otro cuento escrito para ti, ¿quieres?- le susurró al oído.

La niña asintió con la cabeza. A continuación, los pasos se alejaron de su habitación; escuchó una breve despedida entre sus padres y el padrino y, finalmente, el cierre de la puerta principal.

Juliana, entristecida, regresó a su lugar favorito, donde instantes antes la había despertado su padrino. Allí pasó la tarde jugando hasta la hora del baño. Después de asearse, cenó. Como estaba cansada, los padres la llevaron al cuarto medio dormida y la acostaron en su camita.

A media noche, Juliana notó frío en los pies y se acordó de su padrino. Entonces buscó debajo de la cama y encontró los zapatos, se los puso y se fue a su rincón. Allí, tras encender la luz auxiliar de la mesita de noche, se sentó, apoyada la espalda en el guardarropa, y, otra vez, la venció el sueño. Al rato, la despertaron:

- ¿Qué haces aquí, Juliana? ¿Cómo has logrado llegar? ¿No te dije antes de irme que nos veríamos en las próximas vacaciones?

- ¡Son los zapatos!- gritó la niña- ¡Los zapatos son mágicos!

Olivia

Zamora, 6 de enero de 2009

A Juliana, sus padres y su padrino

10 comentarios:

  1. Hola Olivia!
    El cuento me emocionó y el final es muy bello. Te animo a que continúes con esta obra que nos hace más humanos a todos.
    Muchos besos!!
    Pasaste a por tu regalo??

    .Gs.

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  2. Gracias, Gus. Yo también estoy emocionada.

    Se nos acaban las vacaciones. Aprovecha la tarde, que mañana ya empiezo de nuevo a tomarme mis cafelitos cargados en los dos recreos. Madre míaaaaaaaaaaaaaaaa, ¡qué rápidos transcurrieron estos días!

    Un abrazote. Te mando un beso de regalo de Reyes, ya sé que es poco, pero ahora ando con prisillas. A ver si saco más tiempo para corresponderte como te mereces. See you!!!

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  3. Me gustó mucho el cuento.... dame mas!!!!

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  4. qué lindo!!!! no habrá zapatitos mágicos para mi???? todavía estoy sin mi compu por eso no puedo responderles a todos como me gustaría.
    besotes.
    y cuando puedas, mira el regalo que te hice para Reyes, ya que te gusdta tanto la escultura, y eso es una escultura muy especial, que sólo está en la provincia de San Luis en mi país.
    si te interesa, puedes ver la web del autor, su esposa es una escritora interesante, también, para más datos.....

    besazo guapa

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  5. Gracias, Anónimo y Susuru por vuestros comentarios. Esto me anima a seguir escribiendo.

    Cuidaos y un abrazo

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  6. Encantador el relato de Juliana y sus zapatos mágicos.También a mí me gustaría tener unos zapatos mágicos para desplazarme con ellos al lugar deseado. Besos.

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  7. He pensado muchas veces en el teletransporte pero creo que unos zapatos como los de Juliana me vendrían también muy bien. Nos ayudaría mucho en nuestros fines de semana itinerantes, meli. Un achuchón.

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  8. Ciertamente, ahorraria una pasta con esos zapatos. Quizas el subconsciente estuvo maquinando a mis espaldas a la hora de redactar el cuentito.

    Besitos

    PD: ¿es que a este virus no le basta con ejecutar programas que me ha robada las tildes?

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  9. Que hermoso tu cuento Olivia!!! Y me imagino a Juliana con sus zapatos!!! Me emcionó muchísimo!! Gracias por todos estos regalos en forma de cuentos y espero q no dejes de escribir nunca!! Mabel

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