Actualmente escribo en oliviavicente.com. No obstante, el lector es bienvenido a este espacio y, por tanto, sus comentarios y sugerencias serán tenidos en cuenta.

24 febrero 2009

Leyendo "Sonata de Otoño" de Valle-Inclán

"¡Mi amor adorado, estoy muriéndome y sólo deseo verte!". ¡Ay! Aquella carta de la pobre Concha se me extravió hace mucho tiempo. Era llena de afán y de tristeza, perfumada de violetas y de un antiguo amor. Sin concluir de leerla, la besé. Hacía cerca de dos años que no me escribía, y ahora me llamaba a su lado con súplicas dolorosas y ardientes. Los tres pliegos blasonados traían la huella de sus lágrimas, y la conservaron largo tiempo. La pobre Concha se moría retirada en el viejo Palacio de Brandeso, y me llamaba suspirando. Aquellas manos pálidas, olorosas, ideales, las manos que yo había amado tanto, volvían a escribirme como otras veces. Sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. Yo siempre había esperado en la resurrección de nuestros amores. Era una esperanza indecisa y nostálgica que llenaba mi vida con un aroma de fe: Era la quimera del porvenir, la dulce quimera dormida en el fondo de los lagos azules, donde se reflejan las estrellas del destino. ¡Triste destino el de los dos! El viejo rosal de nuestros amores volvía a florecer para deshojarse piadoso sobre una sepultura. [...]

Fragmento de la "Sonata de Otoño" de Ramón Mª. del Valle-Inclán

(breve homenaje al autor de Martes de Carnaval)

2 comentarios:

  1. Durante todo el día de ayer trate de dejarte el comentario, pero no pude ¬¬ ... así que te lo dejo hoy.

    Es muy lindo el fragmento, me trajo a la mente muchas cartas (las que mande, las que me mandaron... las que escribi pero nunca mande :P) y debo admitir que se me piantó una lagrimilla... :S

    Me encantó la simpleza con la que me llegó al alma, especialmente en la última oración que citaste del fragmento:

    "El viejo rosal de nuestros amores volvía a florecer para deshojarse piadoso sobre una sepultura. [...]"

    Una metáfora simple, concisa, indirectamente directa; que culmina la idea...

    Simplemente increible...

    Besos Mali!

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Lionel. Siento que tuvieses problemas; parece que no has sido el único (cosas de internet, ya sabes).

    Valle-Inclán es uno de mis favoritos. Te aconsejo que te leas la Sonata de Otoño entera; no tiene desperdicio en ninguna de sus páginas. Me encanta su protagonsita decadente.

    Besos para vos también. Cuidate

    ResponderEliminar