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23 marzo 2009

¿Y cuánto por la simpatía?

Cuando uno se acerca a un comercio para satisfacer una necesidad o un capricho, siempre espera que, junto con el producto que adquiere, exista cierta amabilidad por parte del vendedor.

Existen muchos ejemplos que me han mostrado la soberbia y la antipatía del comerciante, independientemente de la zona del país en que me hallase.
Curiosamente, parece que debía excusarme por entrar en el local y solicitar un servicio. En algunos casos, incluso, me he ido del establecimiento ante la escasa educación de los trabajadores con un sabor amargo, no solo en la boca sino en mi alma profana. ¿Qué sucede? ¿Por qué en España abundan personajes altaneros en el sector servicios? Son incógnitas casi metafísicas.

Por el contrario, cuando los astros se alinean, algunos se han equivocado y han sido amables, tanto que me han dado ganas de hacerme una foto con ellos con el fin de inmortalizar tal descubrimiento.

En fin, la próxima vez que pida un café con leche y una bamba de nata preguntaré: "Por la simpatía, ¿cuánto?".

A los que se equivocan y son amables en su trabajo

8 comentarios:

  1. Muy bueno el artícuo Meli!
    La verdad que sí que hay gente bastante seca y no soy capaz de comprender como siendo así son capaces de mantener en pié un negocio.
    No sé si a tí te pase, pero yo voy siempre a la misma carnicería porque el carnicero es muy amable conmigo. Me pasa igual con la pescadería, la frutería, e incluso la tienda de chuches.

    La verdad que son difíciles de encontrar esas personas que aguardan espectantes a un cliente para dedicarle una sonrisa sincera que los invite a volver.

    Repito, buen tema para un buen artículo.

    .Gs.

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  2. Apruebo 100% lo que has escrito.
    Por aquí sucede lo mismo.
    La excusa es que son bajos los salarios, y yo que soy baja de estatura, con qué cara tengo que estar toda la vida????

    No respondas...ya se la respuesta...pero ugual sonrío.

    besos sonrientes ahuyentando las pálidas y mala onda.

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  3. ¡Hola!

    Desgraciadamente, es una realidad general, aunque tengo que decir que yo, que he estado en Argentina, me he soprendido con la amabilidad de la gente. En cualquier lugar me preguntaban con simpatía qué deseaba y siempre se mostraron atentos. En cambio, en España, creo que el deporte nacional es la indiferencia o la grosería en el comercio. Mas, como he dicho en la entrada, los amables te hacen olvidar a los maleducados y demuestran que no todos, afortunadamente, trabajan con cara de perro.

    Un fuerte abrazo a los dos. Muchos besos. Cuidaos.

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  4. jejejej, es muy cierto melibea, en la peninsula parece q comprar es pedir un favor, yo tambien he estado en argentina y ahi en general, tratan mucho mejor al publico.
    justamente el domingo, fui a desayunar a un cafe con la mujer q amo y casi me dan ganas de decir, està bien, gracias, no te querìa molestar, me voy a otro lado.
    besos

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  5. ¡Cuanta razón Meli! Uno de mis bares favoritos lo es, no sólo por la ambientación, si no sobre todo por el dueño que lo atiende. Es una persona tremendamente amable y correcta y además tiene un punto que lo hace muy peculiar, diferente. Una delicia de este sitio es la tosta de venao con una cama de setas acompañada con una buena cerveza fresquita. ¡Espectacular!

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  6. Si, si suele suceder!!! Aqui en argentina es normal, en mi trabajo yo sonrio a cada una de las personas que pasan por mi escritorio y hasta les doy los buenos dias. Pero muy pocos responden de la misma manera. De todas formas seguiré insistiendo algún día mejorará

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  7. Si, eso es verdad, y curiosamente se da más en las ciudades pequeñas, casi parece que te entán haciendo un favor al atenderte.Será cosa del caracter hospitalitario de estas tierras.

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  8. ¡Hola!

    Saphira: Ciertamente, gracias a la escasa gente amable, se salva el comercio. Ánimo en tu trabajo. Besote

    Never: Lo de la ciudad en la que vives es de órdago a la grande, aunque tengo que decirte que es un mal abundante. Un abrazo y un beso muy fuertes.

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