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03 abril 2009

El dragón Jinryu y la Cazadora de Melancólicos Sueños

En esta entrada presento, de forma seguida, todas las partes del relato El dragón Jinryu y la Cazadora de Melancólicos Sueños para una fácil lectura.



I. Niña Triste, la cazadora de dragones

Niña Triste pertenecía a una familia de guerreros entrenados para cazar dragones. Cuando nació, su padre, un viejo arquero, proclamó que su último vástago por fin lograría capturar a uno de esos monstruos gigantescos y, de ese modo, verificaría la existencia de los mismos. Sin embargo, su último descendiente fue una mujer, hecho lamentado durante mucho tiempo en la familia, pues en esta sólo existían varones, exceptuando a la madre, continente engendrador de héroes. Así pues, Niña Triste no tuvo una agradable bienvenida al mundo y le tocó, cada día de su vida, demostrar que ella podía ser tan hábil como sus hermanos en la lucha.

Un día, allá cercano al invierno, cansada del entrenamiento, Niña Triste depositó su espada en el suelo y apoyó su escudo en el tronco del árbol en el que se cobijaba de la lluvia. El agua recorría sus mejillas, a la par que el sudor. Ambos hechos no le importaban: en esos instantes, simplemente, meditaba. Observó detenidamente su escudo. En él venía dibujado un dragón descendiendo en picado hacia un supuesto suelo. Se sonrió. Ciertamente, a su edad, ya empezaba a desconfiar de la existencia de dragones y rondaba los veinte años, toda una mujer para su época. De nuevo, la sonrisa perfiló su boca, pero la melancolía teñía sus ojos. De repente, agarró la espada con fuerza y la levantó. Algo la asustó. Se pegó al tronco del árbol, simultáneamente al hecho de asir el escudo con la siniestra. No llevaba puesta ni siquiera la cota de malla, porque solamente estaba entrenado el uso del arma blanca con la protección del bello metal. Pasaron unos segundos largos. Niña Triste retuvo el aliento de los pulmones para no producir ni un leve sonido, imperceptible por el propio ruido del agua chocando con las ramas de la arboleda. Notó un golpe en la cabeza y cayó.

Transcurrió una hora aproximadamente hasta que se despertó. Al abrir los ojos, contempló la figura de un hombre en sombra. Se incorporó para verlo mejor. Una vez sentada, se percató de que se trataba de un muchacho de su misma edad. El chico la saludó y le pidió disculpas por el golpe, pues se había asustado al comprobar que la mujer estaba armada y en disposición de ataque. Niña Triste le contó a qué se dedicaba, mientras el joven la escuchaba atónito, pues creía que la existencia de los cazadores de dragones era tan ficticia como la de esos seres míticos. Ella se sintió halagada y se turbó. A continuación, le rogó que se presentase, ya que él conocía la breve historia de su vida. El joven así hizo: había nacido en una localidad cercana a la Ciudad Sur, desde la que había recorrido enormes valles en busca de alguien que le ayudase a encontrar a su hermano mayor, presuntamente vivo tras la Guerra de los Invencibles; sin embargo, en esos momentos se encontraba de regreso a su pueblo, pues un caballero le había anunciado que su hermano había muerto en combate como escudero suyo. Niña Triste le dio el pésame por la defunción, aunque recalcó la valentía de aquel hombre pariente de su interlocutor, llamado Emoción.

Pasaron dos horas de conversación. La muchacha se sintió plácidamente feliz. Estuvo explicando de manera concisa cómo utilizar el escudo y la espada en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo; incluso realizó una demostración. El joven no dejaba de sorprenderse ante las buenas maneras de Niña Triste, pero tenía que partir a su localidad para dar la funesta nueva a sus padres. No obstante, antes de partir, Emoción, que se dedicaba, entre otras muchas cosas, a bautizar a sus amistades, renombró a Niña Triste con el apodo de Cazadora de Melancólicos Sueños. La joven volvió, de nuevo, a sonrojarse y le agradeció el reciente alumbramiento lingüístico a su peculiar acompañante. Él, como término a su encuentro, añadió:

- Niña Triste, tú serás la nueva cazadora de dragones, reales o imaginarios; serás la esposa de la ilusión y la amante de lo imposible. Por todo ello, repito, yo te bautizo como Cazadora de Melancólicos Sueños.

Nada más supo Niña Triste de Emoción, a pesar de que él le prometió que se volverían a ver en un futuro próximo. Tampoco eso le importó a la nueva Cazadora de Melancólicos Sueños, pues, desde hacía tiempo, tanto como los años de vida que recorrían sus venas, había conocido su auténtico destino: perseguir quimeras, ya fueran en forma de dragón o de cualquiera otra.


II. El dragón Jinryu y la Cazadora de Melancólicos Sueños

- Niña Triste, tú serás la nueva cazadora de dragones, reales o imaginarios; serás la esposa de la ilusión y la amante de lo imposible. Por todo ello, repito, yo te bautizo como Cazadora de Melancólicos Sueños.

Esas palabras de Emoción sonaron en su cabeza cuando se disponía a clavar el acero en el pecho del dragón Jinryu. Levantó la espada empuñada con las dos manos, pero se detuvo al comprobar que el monstruo la observaba con cara de agotamiento. Ya no mostraba un rostro fiero, de dientes afilados y encías negras. Apoyó la cabeza en el suelo y exhaló un aliento caliente mientras pronunciaba, resoplando, una súplica:

- Tú, Cazadora de Melancólicos Sueños, por fin has obtenido lo que buscabas: un dragón con el que justificar la existencia de tu saga. Mas..., mas yo, simplemente, soy un débil anciano que un día aterró los campos del Reino de las Cuatro Puertas. ¿Acaso este logro podrá engrandecerte como guerrera? Tú eres joven, tus brazos han soportado un duro entrenamiento y tus piernas reflejan los días interminables de camino hasta aquí. ¿Podrás comprender a un anciano, quizá el único superviviente de su especie?

Niña Triste bajó el arma, se sentó frente al dragón y se limpió la frente manchada de sangre seca. Apenas notaba el dolor de sus heridas, pero sí la nostalgia de su tierra. Meses de trayecto, días de lluvia y de sol y tan solo el encuentro amigable con Emoción. En esos instantes, ni el pasado ni el presente daban sentido a sus años de entrenamiento. En la tierra había depositado el escudo y sobre él la espada. Un dragón ya había caído a sus pies, tal vez el único superviviente de su especie.

- Jinryu, puedes volar hasta tu cueva en lo alto del Monte Lejano...

La cazadora agarró sus pertenencias y se levantó del suelo. Mientras se encaminaba al sendero que le conduciría a la población más próxima, percibió el aleteo del dragón.


III. El Reino de las Cuatro Puertas

Cuando Cazadora de Melancólicos Sueños cruzó la puerta sur de la capital, una niña se le acercó para ofrecerle, por un precio irrisorio, una manzana de las que portaba en su delantal. Hacía meses que el Reino de las Cuatro Puertas sufría una crisis, debido a las malas cosechas y a las pestes que habían afectado al ganado, algunas de las cuales las estaba padeciendo también la población.

Anduvo errabunda más de media hora. En realidad, su rumbo no tenía destino fijo; tan sólo le apetecía perderse entre los habitantes. De este modo, llegó a la plaza central y se sentó en un poyo, junto a la puerta de una taberna. Allí permaneció otro rato observando el deambular de la gente. Un grupo de ancianos jugaba a una actividad tradicional que ella había visto en otras localidades, pero apreciaba ciertas diferencias, probablemente autóctonas de la zona. De repente, tras el grupo, apareció gritando un hombre. Cazadora se incorporó de un salto, pues este se dirigía a toda prisa hacia la puerta de la taberna. Tan solo repetía con la cara desencajada un nombre que le resultaba familiar: "¡Jinryu!".

Ya dentro de la taberna, el hombre silenció con sus gritos el salón. La gente le rodeó y escucharon sus noticias. Relató que, mientras labraba la tierra, por la espalda sintió un viento ardiente y enérgico que levantó una cortina de polvo. Se giró y admiró, atemorizado, la figura del dragón Jinryu. Su cuerpo se entumeció en un instante. Apenas podía respirar. Sin embargo, pocos segundos después, la bestia desapareció por encima de los árboles y él se quedó petrificado, con la azada en alto, hasta que un galopar de caballos lo sacó de ese estado. Aquellos caballeros perseguían al dragón con la intención de matarlo, pues destrozaba los campos, acababa con los animales y hería de muerte a las personas que se defendían ante sus ataques.

El aforo del establecimiento comenzó a indignarse: el dragón Jinryu de nuevo en sus tierras. Empezaron a organizarse para ayudar a los caballeros que esperaban en la entrada de la ciudad. Con ellos irían hasta la cueva para terminar con la vida del último dragón. Cuando todos abandonaban la taberna, Cazadora llamó al que parecía el líder de todos ellos:

- Esperad, señor. Yo sé cómo matarlo.


IV. La luna roja

Desde la cima de la montaña, situada frente a la cueva del dragón, justo en el límite del precipicio, Cazadora limpió el filo de su espada. El viento ascendía desde el valle y jugaba con su cabello, atado con una cinta harto empapada en sudor. En el horizonte, una hermosa luna roja, que, según el brujo, vaticinaba un éxito favorable, reflejaba los postreros rayos del sol. En ese instante, el sonido del cuerno la avisó de que a Jinryu lo habían rodeado. Envainó el metal y se subió a la montura. El cielo encendía su galope con sendas bermejas.

Ya ante el claro del bosque petrificado, vislumbró el grupo de guerreros y la figura acorralada del dragón. Cazadora recordó su peregrinaje hasta allí, pero las palabras del cabecilla interrumpieron sus pensamientos:

- Cazadora, ven aquí. ¡Ya es nuestro!- gritó orgulloso-. Las flechas heladas de nuestros arqueros han conseguido bloquear su vuelo. Te cedemos el honor de matarlo, como bien te mereces por tus consejos.

La joven se aproximó a Jinryu. Este la miró sin miedo, a pesar de que exhalaba con dificultad. Sus alas, agujereadas numerosamente por los arcos y las ballestas, mostraban aún resistencia en un aleteo falto de energía. Cazadora observó el pecho del enemigo, quien, con la cabeza agachada, defendía su talón de aquiles. Ella, mediante las enseñanzas de su padre, había aprendido que, hasta no atravesar el corazón de un dragón con la espada, la victoria no estaría asegurada, pues eran animales que regeneraban con celeridad su cuerpo.

Cazadora esparció sobre el arma una parte de los polvos que portaba en su talega. De repente, el metal, ahora azulado, comenzó a irradiar un intenso frío cuyos destellos culminaban en brillantes irisaciones. Los presentes, boquiabiertos, observaron a la muchacha:

- Son pétalos de hibernia, una flor que nace en las cumbres del Imposible. ¿Cómo las habrá conseguido? Hace siglos que nadie se aventura a ir a aquel lugar- explicó el brujo-. Dicen que con ellos el acero se tranforma en hielo abrasador.

La guerrera ordenó que hirieran al animal, exhausto, en su lomo. Jinryu elevó su cabeza sin apenas ofrecer resistencia y descubrió su torso. Una luz brilló en su pecho. Cazadora levantó su espada y, con ademán de clavarla, musitó:

- Es la llama del último pálpito, tan fugaz y resplandeciente como esta luna roja.


V. El corazón de Jinryu

Cazadora aspiró con fuerza y llenó los pulmones al máximo, pues necesitaba toda la energía de su cuerpo para atravesar el corazón de la criatura. De repente, justo cuando el acero iba a entrar en contacto con las escamas del dragón, una voz le detuvo:

- Espera, muchacha. Asegúrate de no desgarrar el tejido del corazón- le ordenó el caudillo del grupo-. Tan sólo atraviésalo.

- Sí, sí, haz eso, Cazadora- insitió el brujo-, o no podremos aprovecharlo.

En ese instante, la joven guerrera titubeó. Luego, con cierta parsimonia, alzó la cabeza y se fijó en las pupilas de Jinryu. Estas, de nuevo, brillaban soberbias. El animal estaba recuperando su vitalidad. No había tiempo que perder; mas, renacieron las suspicacias que durante el trayecto hasta la cueva habían surgido. Había algo extraño en el comportamiento de aquellos hombres, así que Cazadora se giró, aun a sabiendas de que esa pocisión le desfavorecía mortalmente.

- ¿Aprovecharlo? No entiendo. ¿Aprovecharlo para qué?- interrogó al jefe.

No supo contestar y sus ojos le concedieron la palabra al viejo brujo:

- Hace muchos años, quizás más de los que un hombre sabría contar, los dragones desarrollaron la capacidad de regenerase. De este modo, aunque su especie no contaba con numerosos ejemplares, se aseguraban una supervivencia algo más sencilla. Desde que se supo de la existencia de esta cualidad, el ser humano la admiró, por eso, hace poco menos de un centenar de años, el Concilio de Brujos del Reino de las Cuatro Puertas, tras siglos de investigación y de experimentos, descubrió la forma de emplear la energía del corazón del dragón tras su muerte. Cazadora, ¿comprendes el alcance de este hallazgo?- calló unos segundos esperando la respuesta de la joven-. Veo que lo comprendes pero no deseas compartirlo... Bueno, no importa, ahora ya no. Gracias a dicha energía nuestro reino se convirtió en el más poderoso de esta parte del mundo; pero el corazón de nuestra última presa dejó de otorgarnos su poder y teníamos que lograr otro, el mejor de todos ellos: el del gran Jinryu. El último de su especie; el último con las escamas púrpuras. Sus escamas reflejan el poder que anida en su pecho y nosotros ya sabemos cómo prolongar indefinidamente su vigor. Por eso, niña, necesitamos su corazón, el corazón de esta bestia, para el bien de la humanidad.

- Entiendo- susurró la joven-. Lamentablemente, entiendo. Pero no utilices el nombre de la humanidad para satisfacer el egoísmo de vuestro reino.

Cazadora se cortó levemente la mano izquierda con su espada y la metió en la talega que colgaba de su cintura. Sintió que el frío de los pétalos de hibernia penetraba por la herida y se extendía por todo el brazo. De un salto se situó en el lomo de Jinryu. Con la mano siniestra agarró la cadena que los soldados habían colocado alrededor del cuello del dragón y el frío la hizo estallar en irregulares pedazos. El dragón comenzó a aletear y la guerrera lo animó:

- Mi frío protegerá la calidez de tu corazón.


VI. La leyenda de Jinryu

El frío de Cazadora protegió al dragón mientras ella vivió y los hijos de sus hijos vivieron, como refleja la entrada del antro de Jinryu, donde, en la piedra labrada, una reproducción del escudo de la guerrera y de la flor de hibernia dan la bienvenida a los curiosos. Incluso, algunos de estos testimoniaron que, en el interior, en una sala de complicado acceso, se hallaba el mítico corazón en una urna transparente a través de la cual un brillo intenso y constante iluminaba toda la sala. Junto a ese corazón, se encontraría la espada de Cazadora y la cinta que ella usaba para atar su cabello.

Actualmente, la entrada a la cueva está bloqueada debido a un seísmo. El techo de la gruta cedió y, bajo él, parece ser que quedaron atrapados el corazón y la espada. Sin embargo, algunos escritos indican que una descendiente de Cazadora provocó el derrumbe de la casa del dragón para evitar que la ambición del ser humano corrompiera al exánime corazón y, de este modo, completó la protección que le había jurado aquella Niña Triste bautizada por Emoción, cuyos descendientes aún todavía se entrenan en alguna parte del mundo para custodiar el poder de Jinryu.

Fin

Aquí termina El dragón Jinryu y la Cazadora de Melancólicos Sueños

Olivia Vicente

Del 30 de junio de 2008 al 1 de abril de 2009

A ti

10 comentarios:

  1. Vuelvo a repetir que es una maravillosa historia, los imagino a ambos volando por los cielos libres al fin de todo mal.
    Espero que vuelvas a escribir pronto sobre dragones
    Besos

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  2. Gracias, Saphira, de verdad. Un fuerte abrazo

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  3. Increíble post sobre relatos míticos y fantásticos que nunca pasarán de moda. Genial! Saludos!

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  4. No lo he leído completo, pero me gusto lo que leí… Está lleno de buena imaginación. Te felicito.

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  5. Preciosa historia de dragones. ¿Sabes? en mi Blog también vuelan ultimamente. Sigo leyendo.

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  6. ¡Hola!

    Gracias, Budokan, Salvadorpliego y Cristal. Es un placer que os guste lo que escribo. Os mando un fuerte abrazo desde estas minivacaciones que tengo. Vuelvo en breve. Cuidaos y sed felices.

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  7. Simplemente fascinante.

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  8. Hola :D
    ¿Qué tal? Acabo de ver que me dejaste mi primer comentario, me ha hecho mucha más ilusión saber que es tuyo :)

    ¿De vacaciones? Que morro...^^ Espero que te lo estés pasando genial a pesar del tiempo.

    El blog...lo tengo porque es un trabajo de informática a la vuelta de vacaciones hay que presentarlo, pero me parece que lo voy a seguir teniendo, porque a pesar de que al principio no me enteraba de nada me está gustando.

    ¿Sabes? Leí ayer este maravilloso cuento porque entré en tu blog para tomar un poco idea para el mio, y me dejaste sin palabras, es precioso, espero que vuelvas a escribir cuanto antes porque me dejaste con ganas de más y más letras :)

    Bueno...me despido para que sigas disfrutando de tus vacaciones y yo a seguir trabajando jejeje.

    Por cierto...no sabía como pero ayer me uní a tu blog y me encanta que también estés en el mio.

    Un besazo Olivia.
    ¡¡¡Te quiero mucho!!!

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  9. ¡Hola, Estefanía! ¡Qué ilusión leerte y tenerte de visita! Me encanta verte por aquí; me trae gratos recuerdos.

    Bueno, escribir es un pequeño vicio que alimento desde pequeña y, últimamente, más, desde que tengo muchos estímulos.

    He estado, como sabes, por tu blog y me gusta que escribas; creo que escribir nos ayuda a nosotros primero y, luego, a los demás.

    Espero verte pronto. Te mando muchos muuuuuchos besos. Yo también te echo de menos y te quiero. Hasta pronto

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