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05 julio 2009

De sermones y cabezaditas

La entrada anterior sobre el fragmento de una "Historia prodigiosa" me ha recordado dos cuadros de John Everett Millais (1829–1896): My first sermon (1862-1863) y My second sermon (1864). En ellos la predicación se muestra a través de una niña, que, ajena al discurso cristiano, se entrega a los dulces sueños.

(fuente de los cuadros: palettespinturaypoesia.blogspot.com)

A los que se escapan de un sermón y a los que padecen de insomnio (ahí tenéis una receta para vencerlo)

4 comentarios:

  1. pobre piba, que jeto de embole que tiene, jejeje
    besos

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  2. La verdad que a veces el sermón es tan aburrido que casi me quedo durmiento apoyado en el lomo de la guitarra (jajaja).

    Besos Oli!

    Estamos en contacto

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  3. Supongo de visitarías el Prado para ver a los prerrafaelistas... Una maravilla. Fuí expresamente a verlos con Barchino. Los textos de los escritores eran las fuentes de inspiración de estos pintores (tb. supongo que ya lo sabías)
    Un abrazo Olivia.

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  4. ¡Hola!

    Tácito: ciertamente, la cara de la nena es reveladora, jeje. Besosssssssss

    Gus: bueno, yo me quedo con los cuadros; me encantan. Un abrazo

    Fran: ¿qué tal? Sí, conozco la exposición que me dices, fui a verla con familia y un aventurero. Fue impresionante. Un beso

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