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03 enero 2010

Leyendo "La condena" de Kafka

Cierto mañana de un domingo de primavera, el joven comerciante Georg Bendemann estaba sentado en su habitación, en el primer piso de una casa baja y mal construida, prácticamente indistinguible de otras de semejante altura y color edificadas a lo largo río. Acababa de terminar una carta a un amigo de su juventud que se encontraba en el extranjero, la cerró con lentitud juguetona y miró luego, con el codos apoyados sobre el escritorio, por la ventana, hacia el río, el puente y las colinas de la otra orilla, con su escasa vegetación.

Reflexionó sobre cómo este amigo, descontento de su éxito en su país natal, había literalmente huido ya hacía años a Rusia. Ahora tenía un negocio en San Petersburgo, que al principio había marchado muy bien, pero que desde hacía tiempo parecía haberse estancado, tal como había lamentado el amigo en una de sus cada vez más infrecuentes visitas. De este modo se mataba inútilmente trabajando en el extranjero; la luenga barba no había logrado transformar totalmente su rostro tan familiar desde la infancia, cuyo tono amarillento parecía manifestar una enfermedad en proceso de desarrollo. Según contaba, no tenía una auténtica relación con la colonia de compatriotas en San Petersburgo y apenas relación social alguna con las familias naturales de allí y, en consecuencia, se hacia a la idea de una soltería definitiva. [...]

Fragmento de La condena (1912) de Franz Kafka (1883-1924).

4 comentarios:

  1. Un buen extracto de Kafka. Gracias por compartirlo.

    El mejor de mis deseos para ti en este nuevo año.

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  2. Tremendo Kafka, siempre tan buenas tus menciones a la literatura mayor.
    Pasaba a saludarte y me encuentro con mucho de lo bueno de siempre por aquí.
    Feliz año
    Feliz vida
    Un beso y saludos ya sabes a quien.

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  3. ¡Hola a los dos!

    Os deseo a los dos un buen año 2010.

    Para empezarlo, puse a Strauss y Kafka, unos creadores de lujo.

    Cuidaos.

    Un abrazo

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  4. Me gusta. Me dan ganas de volver a la literatura otra vez, que abandoné ya hace años.

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