Actualmente escribo en oliviavicente.com. No obstante, el lector es bienvenido a este espacio y, por tanto, sus comentarios y sugerencias serán tenidos en cuenta.

01 febrero 2010

Los textos descriptivos

Una descripción es un texto que explica cómo es un objeto, una persona, un espacio, una situación, un animal, una emoción, un sentimiento..., atendiendo a sus características, elementos y cualidades. Por consiguiente, abundan adjetivos, sintagmas nominales, comparaciones y verbos en presente o en pretérito imperfecto.

Al leer un texto descriptivo, en la mente se crea una imagen de lo que se está describiendo. Por eso, el emisor selecciona los elementos más importantes del objeto, de la persona, del animal, etc., del que quiere hablar; y, por otro lado, una vez que ha seleccionado los elementos más destacados, los ordena en el espacio, en el tiempo o según su importancia.

Dependiendo de la intención que tenga el autor, se pueden distinguir dos tipos de descripciones:

La descripción técnica u objetiva: nos presenta objetos, lugares, personas... tal y como son. Incluye mayor cantidad de detalles posible, sin que se muestren los sentimientos del autor. Este tipo de descripciones se encuentran, por ejemplo, en los diccionarios:

(aludiendo a un gato)«Mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, digitígrado, doméstico, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decímetros aproximadamente. Tiene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Es muy útil en las casas como cazador de ratones».

Por tanto, la descripción técnica u objetiva persigue una finalidad práctica; emplea un lenguaje preciso y concreto; alude a aspectos científicos o técnicos; y pretende divulgar un contenido.

La descripción literaria o subjetiva: al contrario que en la anterior, el emisor deja que sus sentimientos y emociones aparezcan en la descripción. Además de decirnos cómo son los objetos, personas o cosas que describe, nos expresa lo que siente o las sensaciones que tiene hacia ellos.

"De todas las rancias ciudades españolas, la que parece inmovilizada en un sueño de granito, inmutable y eterno, es Santiago de Compostela. La ciudad de las conchas acendra su aroma piadoso como las rosas en que las estancias cerradas exhalan al marchitarse su más delicada fragancia. Rosa mística de piedra, flor románica y tosca, como en el tiempo de las peregrinaciones, conserva una gracia ingenua de viejo latín rimado. Día por día, la oración de mil años renace en el tañido de sus cien campanas, en la sombra de sus pórticos con santos y mendigos, en el silencio sonoro de sus atrios con flores franciscanas entre la juntura de las losas, en el verdor cristalino de sus campos de romerías, con aquellos robles de excavado tronco que recuerdan las viviendas de los ermitaños" (Ramón María del Valle-Inclán, La lámpara maravillosa, 1916).

A través del ejemplo, observamos que la descripción literaria es subjetiva; emplea un lenguaje sugerente, expresivo, emotivo; y su finalidad es estética.

Existe otra clasificación de los textos descriptivos según si presentan los elementos descritos de manera inmóvil o en movimiento:

La descripción estática: es aquella en la que describimos algo como si se tratase de una fotografía; es decir, los elementos aparecen quietos. Un ejemplo de este tipo de descripción se halla en El árbol de la ciencia de Pío Baroja (1911):

“A lo lejos se veía el mar, una mancha alargada de un verde pálido, separada en línea recta y clara del cielo, de color algo lechoso en el horizonte. […]Se veían casas blancas, azules, rosadas, con sus terrados y azoteas; en las cercas de los terrados se sostenían barreños con tierra, en donde las chumberas y las pitas extendían sus rígidas y anchas paletas; en alguna de aquellas azoteas se veían montones de calabazas surcadas y ventrudas y de otras redondas y lisas. […] Por encima de las terrazas y tejados aparecían las torres del pueblo: el Miquelete, rechoncho y fuerte; el cimborrio de la catedral, aéreo y delicado, y luego, aquí y allá, una serie de torrecillas, casi todas cubiertas de tejados azules y blancos que brillaban con centelleantes reflejos”.

La descripción dinámica: en ella el objeto descrito se muestra como una realidad cambiante, en movimiento.

“La catedral es fina, frágil y sensitiva. La dañan los vendavales, las sequedades ardorosas, las lluvias, las nieves. Las piedras areniscas van deshaciéndose poco a poco; los recios pilares se van desviando; las goteras aran en los muros huellas hondas y comen la argamasa que une los sillares. La catedral es una y varia a través de los siglos; aparece distinta en las diversas horas del día; se nos muestra en distintos aspectos de las varias estaciones. En los días de espesas nevadas, los nítidos copos cubren los pináculos, arbotantes, gárgolas, cresterías, florones; se levanta la catedral entonces blanca sobre la ciudad blanca. En los días de lluvia, cuando los canales de las casa hacen un ruido continuado en las callejas, vemos vagamente la catedral a través de una cortina de agua. En las noches de luna, desde las lejanas lomas que rodean la ciudad divisamos la torre de la catedral, destacándose en el cielo diáfano y claro. Muchos días del verano, en las horas abrasadoras del mediodía, hemos venido con un libro a los claustros silenciosos que rodean el patio: el patio con su ciprés y sus rosales” (Azorín).

7 comentarios:

  1. Buen texto de Azorín, que te acerca a la realidad de lo que describe y te hace ver y sentir ese verano tantas veces añorado y denostado por sus por su calor abrasador. Que venga pronto pero que venga para hacernos felices. Besos.

    ResponderEliminar
  2. Estudié lengua y literatura y esta informaciónque estas transmitiendo es muy importante para quienes nos dedicamos a las letras como hobbie o profesión. Gracias...

    ResponderEliminar
  3. Hola Maja, espero que estés muy bien y disfrutando cada instante de vida.

    Es muy aleccionador este post. Lo tendré en cuenta para sucesivas descripciones.

    Besos

    ResponderEliminar
  4. Me gusta como explicas, me interesa lo que expones. Soy una simple aficionada a la lectura con mucho tiempo que se ha puesto a escribir. Gracias por compartir tu sabiduría.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Maggie, y bienvenida a este blog.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola, Damalis y Susuru!

    Siento tardar en contestar a vuestros comentarios, pero estoy algo ocupada últimamente. Siempre me alegra recibir vuestras visitas y me anima vuestro aliento.

    Un abrazo muy fuerte

    ResponderEliminar