Actualmente escribo en oliviavicente.com. No obstante, el lector es bienvenido a este espacio y, por tanto, sus comentarios y sugerencias serán tenidos en cuenta.

19 junio 2010

Fusionando: Leda, Klimt y Bioy Casares

Releyendo el relato El lado de la sombra de Adolfo Bioy Casares, de manera especial detuve mis pensamientos en el personaje de Leda y la descripción que realiza de ella el Inglés:

"[...]La conocí en Londres, en un baile. Me deslumbré en seguida y, mirando sus largos guantes blancos, le dije (yo no debería contar estas idioteces) que ella era el cisne y era Leda. Rió sin entender. Te aseguro que era la más joven y la más linda de la fiesta. ¿Cómo describirla? Muy correcta e impecable, con graves rulos rubios y ojos azules. Ella misma me reveló algún límite de su perfección: tenía sucias las rodillas. «Cuando las lavo (o cuando me pongo la mejor ropa interior) me persigue la mala suerte con los hombres.» (La verdad es que habló con mayor crudeza.) Era muy alegre. No conocí mujer a quien la vida divirtiera tanto. Digo mal la vida: su vida, sus amores y engaños.[...]"

El lado de la sombra (1962) de Adolfo Bioy Casares
(Fuente del fragmento: www.librodot.com)

El tema del amor, desarrollado en sus etapas y aspectos diversos, es una constante en la obra del escritor argentino: los celos, la infidelidad, la desconfianza, la asunción pueril de la pasión, el deseo erótico, la entrega absoluta a este sentimiento,... Concretamente, en este relato se podría hablar de tres ejes en la aventura amorosa entre Leda y Veblen: infidelidad, celos y desconfianza. Es precisamente en la elección del nombre de Leda para el personaje femenino así como en el engaño donde se aprecia la vinculación con la mitología griega.

(Fuente del mosaico: www.historia-del-arte-erotico.com)

Según los helenos, Leda, casada con Tindáreo de Esparta, se encontró en su camino junto al río Eurotas con un cisne (Zeus metamorfoseado) que supuestamente huía de un águila. La blanca ave encontró en el regazo de la mujer más que la protección necesaria, ya que sus caricias y plumaje suave consiguieron vencer la voluntad de Leda (en otras versiones se habla de una violación). Tras ese encuentro, la mujer tuvo relaciones con su esposo y, como consecuencia de las dos uniones, puso dos huevos: del primero nacieron Helena de Troya y Pólux, hijos del dios y, por tanto, inmortales; del segundo huevo, Clitemnestra y Cástor, descendientes mortales de Tindáreo.


Leda (1917) de Gustav Klimt
(Fuente del cuadro: www.artehistoria.jcyl.es)

El pintor Gustav Klimt, poco aficionado a retratar pasajes de la mitología en sus pinturas, escogió, sin embargo, este episodio para una de sus obras. Lamentablemente, esta se perdió tras el incendio que sufrió el Castillo de Immendorf, lugar en el que se custodiaban numerosos lienzos del austríaco. En dicho cuadro se puede apreciar a una mujer fruto del deseo vivencial y ficticio del autor, cuya postura muestra un atrevido erotismo mezclado con la placidez de un rostro entregado al sueño.


BIBLIOGRAFÍA

- BIOY CASARES, Adolfo (1991): Una muñeca rusa. El lado de la sombra, Planeta, Buenos Aires.
- FLIEDL, Gottfried (2006): Klimt, Taschen, Köln.

No hay comentarios:

Publicar un comentario