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03 septiembre 2010

El león o tigre reverente en el "Poema de Mío Cid" y "La cautiva"

A veces el lector se encuentra con coincidencias en los textos sin saber si son casuales o conscientes. Este es el caso entre el Poema de Mío Cid (c. 1200) de autor anónimo y La cautiva (1837) de Esteban de Echeverría.

Hagamos un poco de memoria sobre el argumento de la obra castellana: el protagonista, Rodrigo de Vivar, se halla descansando, cuando, de repente, un león sale de su jaula y a los Infantes de Carrión, allí presentes, les invade el miedo, por lo que uno se esconde bajo el escaño del Cid y el otro sale huyendo. Ante el alboroto formado, el Campeador se despierta y mira al león. La bestia, avergonzada, se muestra dócil y es conducida por el héroe a su jaula.

Tirada 112
Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor
y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión.
Acostado en un escaño dormía el Campeador,
ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció.
De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león,
al saberlo por la corte un gran espanto cundió.
Embrazan sus mantos las gentes del Campeador
y rodean el escaño protegiendo a su señor.
Pero Fernando González, el infante de Carrión,
no encuentra dónde meterse, todo cerrado lo halló,
metióse bajo el escaño, tan grande era su terror.
El otro, Diego González, por la puerta se escapó
gritando con grandes: "No volveré a ver Carrión.
"Detrás de una gruesa viga metióse con gran pavor
y, de allí túnica y manto todos sucios los sacó.
Estando en esto despierta el que en buen hora nació
y ve cercado el escaño suyo por tanto varón.
"¿Qué es esto, decid, mesnadas? ¿Qué hacéis aquí alrededor?"
"Un gran susto nos ha dado, señor honrado, el león."
Se incorpora Mío Cid y presto se levantó,
y sin quitarse ni el manto se dirige hacia el león:
la fiera cuando le ve mucho se atemorizó,
baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó.
El Campeador entonces por el cuello le cogió,
como quien lleva un caballo en la jaula lo metió.
Maravilláronse todos de aquel caso del león
y el grupo de caballeros a la corte se volvió.
Mío Cid por sus yernos pregunta y no los halló,
aunque los está llamando no responde ni una voz.
Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color
tanta broma y tanta risa nunca en la corte se vio,
tuvo que imponer silencio Mío Cid Campeador.
Avergonzados estaban los infantes de Carrión,
gran pesadumbre tenían de aquello que les pasó.
(Fuente del fragmento del Poema de Mío Cid: amediavoz.com)

Los siguientes versos de La cautiva presentan una situación similar a la anterior:

[...] Cuando (María) oyó, como el aliento
que al levantarse o moverse
hace animal corpulento,
crujir la paja y rompersede un cercano matorral.
Miró, ¡oh terror!, y acercarse
vio con movimiento tardo,
y hacia ella encaminarse,
lamiéndose, un tigre pardo
tinto en sangre; atroz señal.

Cobrando ánimo al instante
se alzó María arrogante,en mano el puñal desnudo,
vivo el mirar, y un escudo
formó de su cuerpo a Brian.
Llegó la fiera inclemente;
clavó en ella vista ardiente,y a compasión ya movida,
o fascinada y herida
por sus ojos y ademán,
recta prosiguió el camino,
y al arroyo cristalino
se echó a nadar. [...]
(Fuente del fragmento de La cautiva: es.wikisource.org)

Destaca el hecho de que es una mujer la que aplaca los instintos del animal. La osadía, vinculada normalmente en la tradición cultural y literaria occidental al varón, se refleja como una propiedad constante en el carácter de María, quien, además, es la que encabeza la huída llevada a cabo por ella y por su marido. Hay una evolución en el tratamiento del heroísmo posible gracias al Romanticismo, pues en esta época nos encontramos con otros papeles de la mujer que no se reducen a meros objetos admirados o protegidos, sino que asumen su individualidad y, por ende, decisiones propias y responsabilidades antes vedadas para ellas.

Según Miguel Garci-Gómez, la utilización del león o del tigre que se somete a la voluntad de un personaje heroico responde a una tradición cultural asiática. Dicho mito o tópico, enriquecido por la civilización griega, se fue extendiendo hacia occidente en las diferentes literaturas.


BIBLIOGRAFÍA

GARCI-GÓMEZ, Miguel: "El león reverente del Cantar de Mio Cid", en http://mgarci.aas.duke.edu/celestina/MIO-CID/ENSAYOS/LEON.HTM.

3 comentarios:

  1. "Destaca el hecho de que es una mujer la que aplaca los instintos del animal."

    la historia de la humanidad..

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  2. ¡Hola, Jordim! Quizás, tal vez sea así.

    Un saludo

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