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11 octubre 2010

Leyendo la Rima XXIX de Bécquer

XXIX

La bocca mi bacciò tutto tremante

Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros.
No veíamos las letras
ninguno creo;
mas guardábamos ambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos,
yo dije trémulo:
—¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
—¡Ya lo comprendo!

Rima de Gustavo Adolfo Bécquer (1836–1870)

3 comentarios:

  1. Mi querido Bécquer...
    Hola Oli!!!
    Estoy de vuelta, y me quedaré al menos un tiempo por estos mundos del blog.
    ¿Cómo va todo?
    Hace un montón de tiempo que no sé de tí y me da rabia...

    Un besazo!

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  2. Melibea:
    Después de leerlo pensé que tambien un poema, cabe en un beso.
    Bellísimo, no lo recordaba.
    Un abrazo
    Rorry

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  3. ¡Hola a los dos!

    Gus: todo muy bien, la verdad. Me alegro de verte de nuevo. Un abrazo

    Rorry: realmente lo es. Bécquer tenía esa magia de la aparente sencillez. Otro abrazo para ti

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