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27 febrero 2011

"Relato de un náufrago" y "127 horas" o cómo sobrevivir a nosotros mismos


Parece que hoy todo me lleva al tema de la supervivencia y, como tal, a la superación de uno mismo, pues en esta vida las peores pruebas nacen de nosotros mismos. En cierta manera este tema se refleja en dos obras: Relato de un náufrago (1955 en presa y 1970 en libro) de Gabriel García Márquez y 127 horas (2010) de Danny Boyle.

La primera de ellas es un reportaje que publicó García Márquez en El Espectador de Bogotá en 1955. Por entregas, el escritor y periodista colombiano recogió la experiencia real de una marinero que sufrió un naufragio debido a que el destructor Caldas llevaba sobrepeso. El exceso de carga motivó que el barco se descontrolara por el viento y ocho tripulantes cayeron al mar; de esos ocho, sólo Luis Alejandro Velasco alcanzó una balsa a la deriva y en ella pasó diez días sin comida ni bebida.


"El 28 de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del destructor "Caldas", de la marina de guerra de Colombia, hablan caído al agua y desaparecido a causa de una tormenta en el mar Caribe. La nave viajaba desde Mobile, Estados Unidos, donde había sido sometida a reparaciones, hacia el puerto colombiano de Cartagena, a donde llegó sin retraso dos horas después de la tragedia. La búsqueda de los náufragos se inició de inmediato, con la colaboración de las fuerzas norteamericanas del Canal de Panamá. que hacen oficios de control militar y otras obras de caridad en del sur del Caribe. Al cabo de cuatro días se desistió de la búsqueda, y los marineros perdidos fueron declarados oficialmente muertos. Una semana más tarde, sin embargo, uno de ellos apareció moribundo en una playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco. Este libro es la reconstrucción periodística de lo que él me contó, tal como fue publicada un mes después del desastre por el diario El Espectador de Bogotá."

Tras soportar la sed, el hambre, el calor, la soledad y el miedo a la muerte, logró alcanzar una playa.


"La visión de los peces, brillantes y cercanos, me revolvía el hambre. Por primera vez sentí una verdadera desesperación. Por lo menos ahora tenía una carnada. Olvidé la extenuación, agarré un remo y me preparé a agotar los últimos vestigios de mis fuerzas con un golpe certero en la cabeza de uno de los peces que saltaban contra la borda, en una furiosa rebatifia. No sé cuántas veces descargué el remo. Sentía que en cada golpe acertaba, pero esperaba inútilmente localizar la presa. Allí había un terrible festín de peces que sedevoraban entre si, y un tiburón panza arriba, sacando un suculento partido en el agua revuelta."


Velasco se convirtió en un héroe: adquirió fama, dinero y honores. Sin embargo, detrás de esta historia se escondía una negligencia de la dictadura de Rojas Pinilla, ya que el buque realizaba contrabando de electrodomésticos y el sobrepeso ocasionó la muerte y la desgracia de los marineros. Este hecho fue ocultado por Rojas Pinilla y el propio Velasco, hasta que este se entrevistó con Gabriel García Márquez y se sinceró. La publicación de este relato ocasionó el cierre de El Espectador, el exilio de Gabo y el olvido de Luis Alejandro Velasco. Hubo que esperar a 1970, tras el éxito de Cien años de soledad, para que fuera publicado como libro.


127 horas de Danny Boyle cuenta otro hecho real: en 2003 Aron Ralston, un alpinista exprimentado, se quedó atrapado en la grieta de un cañón (Utah-Estados Unidos), cuando, al caerse, una roca le aplastó el brazo. Durante cinco días intentó sobrevivir sin apenas alimento, comida y ropa de abrigo. Nadie sabía dónde se encontraba, tan sólo dos chicas con las que se había cruzado poco antes en el paraje solitario. En esas circunstancias grabó con su cámara la espera y aprovechó su escaso material para protegerse del hambre, de la sed y del frío. Sin embargo, su situación física empeoraba profundamente y, tras ser consciente del riesgo real de muerte si continuaba esperando que lo hallaran, tomó la difícil decisión de amputarse el brazo atrapado. Débil, pero feliz por su libertad, buscó con las pocas energías que le quedaban el camino de retorno y en él se encontró con una familia, la cual avisó a los equipos de rescate.


(Fuente: www.youtube.com)

Tanto en el reportaje como en la película existe un nexo común evidente: la capacidad del ser humano para sobrevivir ante una situación límite. Tanto Luis Alejando Velasco como Aron Ralston son jóvenes cuyas preocupaciones, en un principio, son las propias de la edad; sin embargo, durante esta terrible experiencia, los fantasmas de los recuerdos y de un futuro que parece que se desvanece en delirios son las dos caras de una misma moneda: por un lado, les atormentaban con la amenaza de la muerte; pero, por otro, les impulsaron a agarrarse a la vida con la última gota de energía que permanecía en sus cuerpos.

Quizás la vida sea una supervivencia; quizás los fantasmas nos acompañen siempre en nuestra balsa a la deriva o en nuestra grieta en la montaña. Pero quizás la elección de mirar hacia adelante nos salve de ellos.


(Fuente de la imagen: es.wikipedia.org)

2 comentarios:

  1. Estremecedores relatos que expresan la voluntad de la supervivencia humana. No sabemos que somos capaces de hacer en una situación límite. Aunque yo conozco una persona tan fuerte como las anteriores. Besos.

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  2. ¡Hola, Never!
    La verdad es que las dos obras me han gustado mucho por varios motivos; pero sobre todo me impactó la capacidad de superación de los dos protagonistas. Eso, realmente, te hace pensar sobre los motivos internos que tiene una persona para vivir.
    Más besos para ti.

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