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25 abril 2011

Un paseo por León

Los paseos por los mundos imaginarios de tanto en tanto se topan con la realidad. Así nos ocurrió el pasado miércoles cuando fuimos a León como turistas y observadores.

Casa Botines
No recuerdo la primera vez que visité esa ciudad ni tampoco la primera vez que paseé por Astorga. Debieron de ser días de esos que se superponen a las memorias inventadas que cada uno de nosotros atesoramos entre los momentos auténticamente verídicos. Tengo, eso sí, alguna imagen, por ejemplo, de la Catedral leonesa o del Palacio antes Arzobispal de Astorga.

Esta vez el miércoles se despertó lluvioso y airadamente ventoso. A pesar del cielo y de las temperaturas frías, llegamos a León a la hora de almorzar, aunque en el camino nos paramos a disfrutar del Monasterio de la Granja de Moreruela, un tesoro casi olvidado por el turismo (quizás debido a eso conserva la frescura de lo desconocido).

Catedral
Ya en la capital de la provincia homónima, después de comer, anduvimos a la deriva por las calles. Eso tiene un encanto del que carece la ruta programada. De esa forma descubrimos, entre los árboles que surgieron tras cruzar desde una calle, la Casa Botines. Quizás lo que me cautiva más de esa obra de Gaudí es la escultura de la puerta, donde San Jorge se enfrenta al dragón. Junto a esta casa, sede actual de Caja España, el edificio de la Diputación o Palacio de los Guzmanes luce un estilo renacentista que ya advierte al visitante del rico pasado histórico de León.

Detalles de las vidrieras
Unos minutos más tarde, todavía sintiendo la lanza de San Jorge rasgando el aire, dejamos nuestra armadura de caballero en frente de la Catedral para vestirnos con los atavíos del creyente. Los ojos se perdían entre las piedras del hermoso templo y una y otra vez viajaban hasta las gárgolas de los tejados; sin embargo, la entrada me ató al suelo y a la lectura de las esculturas. Siempre he pensado cómo es posible que el silencio aporte más relatos que la misma palabra. Ese silencio continuó en el interior de la iglesia y se mezcló con las diversas tonalidades que ilustraban las vidrieras de los ventanales. La luz, de una altivez divina, me recordó la mortalidad del ser humano y, por ello, la grandiosidad de sus hazañas.
Seguimos la luz alrededor del altar mayor. Los cuadros, las capillas, los murales, los susurros, las plegarias escondidas entre el tiempo y el descarado flash de algunos turistas, todas esas cosas se mezclaron entre los siglos para desembocar en el coro en madera labrado. Para terminar, volvimos a recorrer toda la Catedral, sin olvidarnos del Claustro, donde, además, se exponían esculturas procedentes de zonas sometidas a restauración.

Panteón Real
En la Oficina de Turismo que se halla delante de la Catedral nos orientaron sobre cómo llegar a la Basílica de San Isidoro y al Concento de San Marcos. Yo deseaba llegar cuanto antes a la primera, pues recordaba el impacto que me provocó ver el Panteón Real, donde fueron enterrados Alfonso IV, Ordoño III, Sancho I, Urraca I, etc., entre otros personajes ilustres de la historia regional y nacional. Lo más importante de este Panteón consiste en que pintura, escultura y arquitectura se conservan en el lugar para el que fueron concebidos, pero destaco, sobre todo, la vitalidad de los colores y los magníficos capiteles.

Detalle del Convento de San Marcos
Antes de llegar a la Basílica, pasamos por una librería, a la que volvimos al salir del Panteón- En realidad, El escribano, como se llama el negocio, es más que un lugar donde se venden libros. El dueño, un historiador del Arte, es, también, un calígrafo profesional. En su tienda hay pinturas, grabados, tapices, manuales, materiales audiovisuales, etc., que dan forma a un espacio dedicado al Arte y, en concreto, al leonés. Incluso tiene página web: www.elescribano.com.

Finalmente, para concluir nuestra pequeña aventura por León, acudimos al Convento de San Marcos, uno de los Paradores más valorados por su riqueza arquitectónica. Entramos en la capilla y, ya fuera, nos sorprendió una fuerte lluvia, así que tuvimos que suspender nuestra escapada para continuarla hasta Astorga, pero eso es otra historia.

Fuente de las imagénes: es.wikipedia.org.

6 comentarios:

  1. melibea este es uno de tus mejores posts, no solo por lo hermosa q es la ciudad, sino por como lo escribiste.
    ojala pueda volver a esa gran ciudad con mejor tiempo

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  2. ¡Hola, León! Muchas gracias por tu visita. Yo también espero que volvamos con mejor tiempo, aunque la música que nos acompañó fue excelente, como siempre.

    Un abrazo enorme

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  3. ¡Hola,Melibea!
    Llego aquí siguiendo tu enlace en el blog de Susuru, "Los unos y los otros", y me ha sorprendido gratamente leer tu crónica turística, las bellas imágenes y la detallada descripción de los lugares.
    Amí también me gusta conocer los tesoros que encierran nuestras ciudades y me acerco a ellos cuando las circunstancias me permiten hacerlo.
    Un placer conocer tu blog. Saludos.

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  4. ¡Hola, Juan! Me agrada tu visita y espero que encuentres más entradas interesantes en el blog.

    Un abrazo

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  5. Muy buen e interesante relato de tu viaje a León, en el que destacas lo importante de su arte, y la historia que rezuman todas sus piedras.
    Saludos, y un abrazo.

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  6. Gracias, Carlos. Considero que el pasado es más que pasado: explica gran parte de este presente.

    Cuídate. Otro abrazo para ti.

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