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21 abril 2012

Romeo y Julieta de William Shakespeare

Romeo y Julieta fue estrenada en 1595 por la compañía de Lord Chamberlain's Men y rápidamente se convirtió en un éxito total. Voy a comentar algunas de las claves de ese éxito.

En primer lugar, William Shakespeare convirtió al amor en el tema central de la tragedia. En la época este tema estaba generalmente asociado a la Historia, ya sea antigua o contemporánea. Para hablar de este sentimiento empleó una serie de fuentes clásicas (Jenofonte de Éfeso, Ovidio) y otras más o menos próximas, como la Divina Comedia. De hecho, parece ser que Shakespeare conoció una leyenda sobre Romeo y Julieta gracias a una traducción. Con estas dos figuras de Verona decidió emplear el tema del amor desde el punto de vista de la tragedia.


Romeo y Julieta por F. Dicksee
(Fuente:  http://shakespeare.emory.edu )
La relación entre Romeo y Julieta surge desde el principio dentro de los augurios de un desenlace fatal. Sin embargo, el amor es tratado por el autor desde varias perspectivas a través de los distintos personajes: el amor como moda, el amor caprichoso y banal, el amor sexual y placentero, el amor de conveniencia y, por supuesto, el amor como entrega absoluta por parte de los amantes. Este último tipo de amor, que toma vida entre Romeo y Julieta, solo será posible gracias a la muerte, ya que esta hará que se transforme en una pasión eterna que vencerá toda caducidad.

El amor de los dos jóvenes nace condenado a la tragedia desde el mismo momento en que el lector sabe que las familias a las que pertenecen se odian generación tras generación. Aunque no se haya explicado el origen del enfrentamiento entre los Montesco y los Capuleto, su existencia provoca que todas las decisiones de los amantes estén determinadas por esa situación y, además, todos los malentendidos y todas las confusiones serán interpretadas a partir de esta base. Debido a esto, los dos primeros actos presentan un amor que surge en ese ambiente de odio. En el tercer acto, las muertes de Teobaldo y de Mercucio influyen en la separación de los amantes, quienes habían contraído matrimonio en secreto. Finalmente, en los actos IV y V las acciones se suceden con rapidez hasta culminar en la muerte de Romeo y de Julieta y en la reconciliación de las dos familias.

Los personajes Romeo y Julieta encarnan la pasión amorosa, pero sus personalidades reflejan caracteres diferentes. Romeo, ingenioso e impulsivo, es más inmaduro que Julieta. Al principio vive el amor como una moda artificiosa al estilo del amor cortés cuando asegura estar profundamente enamorado de Rosalina; sin embargo, al lado de Julieta conocerá el auténtico sentimiento de amor. Julieta posee un carácter más fuerte que su amante, a pesar de que ella es una mujer. Toma sus decisiones a partir de la reflexión y, de manera clara y contundente, las lleva a cabo con total libertad. Ambos adolescentes destacan por enfrentarse a un mundo de adultos marcado por el odio, el rencor y la severidad. Dicho mundo encuentra su contrapunto equilibrado en el Príncipe, quien, como representante de la alta nobleza, representa la equidad y la justicia.

Estos elementos son los que atraen durante la lectura de Romeo y Julieta. Pero, quizás, lo que juega en contra del drama es su fama mundial: el lector al que no le gusten las obras amorosas sentirá que el tema no le llamará la atención. No obstante, esta tragedia lleva el sello de la escritura de Shakespeare, un maestro de la pluma no solo porque convierte un tema habitual en atemporal sino porque su estilo es de una enorme riqueza en metáforas, registros, juegos verbales... Por eso recomiendo este clásico, por su inmortalidad, tal como la del amor entre los amantes de Verona.

2 comentarios:

  1. Excelente reseña sobre esta gran obra de Shakespeare. Un clásico entre los clásicos que perduran a través del tiempo. Las obras del genial escritor británico son incombustibles. La recuerdo con cariño desde la lectura obligada en el bachiller y visité en Verona la supuesta casa con su fachada famosa por donde trepaba Calixto para citarse con su amada. En ella hay una figura de bronce Melibea y la tradición dice que si tocas uno de sus pechos te da buena suerte. Suerte que les faltó a estos iconos de las obras en el que el amor es el protagonista indiscutible. Saludos. Paco.

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    1. Gracias, Francisco, por tu visita y tu comentario. Realmente, es una gran obra y leer a Shakespeare siempre es un placer.

      Un saludo

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